Leyendo un post de alguien que estudia en México recordé dos situaciones donde el idioma me ha hecho reír mucho.

  • Cuando vivía en Bogotá, un día iba caminando por la séptima con un brasileño que medio chapurreaba su español aprendido en México; la verdad yo creo que ninguno de los dos entendía del todo al otro… pero una frase mía que si entendió de una fue: “cojamos la buseta”. Coger es muy vulgar en México; y buseta significa “mujer poco seria de nalga” en Brasil. Obviamente me fue difícil resolver el impasse
  • Hace unos años vino a trabajar a mi Universidad un español (vasco para más señas), llamado Iker Baxterretxea (o algo así). Era una especie de intercambio, y el caso es que yo pasaba mucho tiempo con él, era muy amable.
    El acento español siempre me había parecido muy chistoso, y nos burlábamos entre nosotros de nuestros respectivos dichos y acentos. Un día, le hice una broma, y cuando me miró con cara de sorprendido le dije: “fresco, te estoy mamando gallo”. Luego me tocó explicarle el significado de la frase porque la verdad quedó como loco. En fin, la parte interesante de la historia es cuando días después estábamos almorzando en la cafetería de la U con varias amigas, y él, después de hacerle alguna chanza a una de las niñas, le dice: “fresca, que te estoy mamando el gallo”. Vaya trabajo me costó explicarle que en ese contexto el uso del artículo EL era bastante inconveniente…