Después de una gripa asquerosa que duró dos semanas, es agradable recuperar pequeños placeres de la vida, tales como:

  • Poder respirar tranquilamente con las dos fosas nasales
  • Inclinar la cabeza sin sentir que los pómulos se van a reventar por la congestión
  • Orinar sin sentir dolor por la fiebre
  • Dormir sin escalofrío (Ouch)
  • Hablar con el tono de voz normal, no nasal
  • Poder pensar sin ese dolor de cabeza que acribilla
  • No tener la nariz pelada de tanto sonarse
  • Estar tranquilo porque si me va tos no va a ser con pólvora (Que viva Diciembre!)