Aunque detesto que la gente haga eso, mi nick en el MSN en estos momentos dice: “me quiero volver chango”.

Tengo demasiadas cosas por hacer, tanto en mi trabajo como en mi estudio. Quiero dormir y dormir y no hacer nada más. Me interrumpen demasiado, no me rinde, me llegan chicharrones de esos bien grasosos y además no tengo ganas de hacer nada.

Además empezó Diciembre, que NO me gusta, me molesta la alegría artificial de todo el mundo, me molestan las reuniones donde hay que poner la cara de hipócrita, me molesta estar estresado por tener que darle regalo a medio mundo. No sé porqué después de cierta edad lo creen a uno Papá Noel y hasta el gato de la casa espera regalo (para más piedra tengo dos).

Estoy aburrido de ciertas actitudes que tengo, parece que el trabajo de una parte mía sea el torpedear todas las cosas que hago y sabotearme para que yo mismo haga las cosas como no debería.

Esta mañana, mientras me subía a mi carro, estaba luchando con la cremallera de una maleta, la tenía colgada en mi hombro, la sostenía con la mano derecha, y la izquierda luchaba infructuosamente por mover un cierre. Acerqué la cara a ver que era lo que pasaba, y en ese momento se resbaló la mano, se cerró, adquirió forma y consistencia de puño en el aire; y me pegué un puñetazo en la jeta.

Perdón por la expresión pero eso no tiene otro nombre. Me rompí la boca de un puño. No tenía esa sensación del labio adolorido y el sabor dulzón de la sangre desde mis épocas de adolescente y peleas de parque.

Yo creo que alguien en mi interior me está tratando de decir algo. Y creo que me lo tengo bien merecido.