Jurado de Votación
Posted on May 30th, 2006 in Personal | 8 Comments »
Este domingo pasado fui Jurado. Como si no tuviera nada que hacer, como si no hubiera estado haciendo cosas el dìa anterior hasta las 2 a.m… Pero ni modo, es una obligación “de forzoso cumplimiento”, como quien dice, o vá o vá.
Según el papelito que le daban a uno, había muy pocas oportunidades de salvarse, una de ellas era “muerte del Jurado o de su cónyuge”, como será de grave la cosa que si me hubiera muerto me habría visto en apuros para conseguir mi certificado de defunción para poder liberarme de mis deberes de jurado o si no me hubieran clavado la multa de 10 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Y con el paro de la rama judicial (que incluye medicina legal), no sé, mínimo muerto y todo me habría pasado el fin de semana en fila esperando el dichoso certificado ese.
No es por falta de civismo, es más, a mí me hubiera gustado segunda vuelta, así me tocara de nuevo ser jurado, es simplemente que en estos días estoy demasiado ocupado con las cosas de la maestría y ese domingo prácticamente lo perdí.
Llegué al corregimiento de la Sirena a las 7:00 a.m. Para quienes no conocen, empiece a subir por la Guadalupe desde la calle quinta (plaza de toros) hacia los farallones, suba, suba, cuando pase la escuela de carabineros siga subiendo, cuando pase el cementerio “Alcázares del Recuerdo” siga subiendo… y en la única intersección que encuentre gire a la izquierda, siga unos cientos de metros y llega a la Sirena.
Los jurados: Un señor legalmente ciego (no veía ni por la familia), otro “de pocas luces”, un gay boquisabroso y el resto. No hubo ningún contratiempo en la jornada ni en el conteo, barrió Uribe como en todo lado.
Lo que si me ponía a pensar mucho y me daba un no se qué en el pecho, era recibir las cédulas y anotarlas, veía las caras de alguien de 18 0 20 años, y cuando levantaba la cara para ver quién me había entregado su documento… veía la misma foto de la cédula 30 o 40 años después… que cosa tan triste, o la verdad no sé si es triste, pero me afectó mucho.
Otro aspecto interesante era el ver las cédulas de muchas ancianas, que decía en el espacio reservado a la firma: “Manifiesta no saber firmar”



