Nemo me impune lacessit
Posted on May 9th, 2006 in Personal |
Esta oración latina me gusta mucho. Originalmente fue el lema de Escocia, y aparece en uno de los cuentos de Edgar Allan Poe que más me gusta: “El Tonel del Amontillado”, era el escudo de armas del protagonista.

Significa: Nadie me ofende impunemente
Me gusta tanto tal vez porque no soy así, y a veces me gustaría. Yo creo que uno de mis principales problemas es ser en muchas ocasiones tolerante, siempre pienso lo mejor de la gente, siempre doy el beneficio de la duda, siempre doy segundas oportunidades. La cuestión es que se vuelve tercera, cuarta, etc.
Por ejemplo en alguna discusión con mi significant other, a los 5 minutos ya se me quita el mal genio. Eso no está bien, porque si hay un problema, no desaparece simplemente porque pasen 5 minutos, puede que se me quite la piedra, pero la cosa sigue.
No es que me las esté dando de la paciencia del Santo Job, el complemento a eso es que soy como pasivo-agresivo, es decir, no me gusta pelear, cedo; pero me las guardo y van contando. Aquí es donde entra la Ley de la Cantidad de Consuelo, tomada de una novela de Ian Fleming con James Bond.
En conclusión, debo ser más asertivo, pero mejor dejémoslo así porque esto ya parece un capítulo de un libro de auto-ayuda.
4 Responses
Pues lo importante es no guardarse las cosas cuando molestan. Pero si no molestan entonces para que buscar broncas?
Guardarse las cosas pesa, pero andar estimando deudas y repartiendo justicia debe pesar aún más!!
Igual, si eres capaz de dar 2das, 3ras, y hasta más oportunidades, no creo que sea tanto lo que queda guardado, ¿o sí?
A mí me pasa lo mismo, pero viendo las cosas en su totalidad, creo que prefiero conservar algo de ingenuidad y llevarme “algunos” chascos, a cambio de la levedad de vivir sin rencores
Y creo que esas personas/situaciones poco gratas son como cuotas que se le pagan al karma, por las personas y las vainas más bacanas… y vale la pena, en mi opinión (:
me uno a cervecerix, esa frase es contundente, pero de vez en cuando el dulce sabor de devolver la “bofetada” es buena
Yo me identifico mucho con lo que dijiste… me aguanto de lo que me pase o lo que me hagan casi siempre. El coraje se me quita rapidísimo, y después ya estoy como si nada. Pero es verdad que eso es peligroso. Ya me ha pasado mas de una vez y con terribles resultados que me vuelva una persona tan agresiva que hasta a mi misma me doy miedo… y cuando parece que no ocurre nada malo. En realidad si tiene resultados nefastos en muchas ocasiones… después viene el arrepentimiento, y no falla que en una de esas pierdas a alguien que es muy importante para ti. Para ya no seguir sonando a libro de autoayuda, como tú mismo dijiste, simplemente voy a concluir diciendo que ojalá algún día logremos aprender a enojarnos cuando debemos hacerlo y a olvidarlo realmente cuando ya ha pasado todo.