Esta oración latina me gusta mucho. Originalmente fue el lema de Escocia, y aparece en uno de los cuentos de Edgar Allan Poe que más me gusta: “El Tonel del Amontillado”, era el escudo de armas del protagonista.

Nemo me impune lacessit

Significa: Nadie me ofende impunemente

Me gusta tanto tal vez porque no soy así, y a veces me gustaría. Yo creo que uno de mis principales problemas es ser en muchas ocasiones tolerante, siempre pienso lo mejor de la gente, siempre doy el beneficio de la duda, siempre doy segundas oportunidades. La cuestión es que se vuelve tercera, cuarta, etc.

Por ejemplo en alguna discusión con mi significant other, a los 5 minutos ya se me quita el mal genio. Eso no está bien, porque si hay un problema, no desaparece simplemente porque pasen 5 minutos, puede que se me quite la piedra, pero la cosa sigue.

No es que me las esté dando de la paciencia del Santo Job, el complemento a eso es que soy como pasivo-agresivo, es decir, no me gusta pelear, cedo; pero me las guardo y van contando. Aquí es donde entra la Ley de la Cantidad de Consuelo, tomada de una novela de Ian Fleming con James Bond.

En conclusión, debo ser más asertivo, pero mejor dejémoslo así porque esto ya parece un capítulo de un libro de auto-ayuda.