Esos recuerdos que llegan sin buscarlos y que si no se toman se van al limbo y no regresan más.

Quienes hayan prestado servicio militar en Colombia sabrán el significado de la expresión: “La mocha”. La mocha no es más que el esperado dia D o V, o como lo quieran llamar, el día de la libertad, de salir del batallón.

Uno los cuenta desde el dia que entra, 360 días para la mocha, 300 dias para la mocha, 80 dias para la mocha. Se cuentan uno a uno, en las borracheras uno se abraza y dice: “tranquilo lanza, falta poco para la mocha”. Cuando lo castigaban a uno, se decía entre dientes: “con moral, faltan 100 dias para la mocha”.

Hasta se le cambió la letra a una canción: “De todas las flores…. la mocha es la más hermosa, por eso yo te canto, a ti linda mocha, liiiinda mocha, MOCHA QUE LINDA ERES!!!…”

El día de la mocha, me puse un vestido completo y me fui con dos amigos del colegio que por azares del destino también estuvieron por allá, no recuerdo que hicimos, lo que si recuerdo es que entramos a una cigarrería y por el calor que estaba haciendo pedimos una Miller grandota y helada. Nunca en la vida me ha sabido (ni me supo después) tan delicioso una cerveza. Tenía algo dulce, no se si era el dulce de la mocha, sabía como a cerveza de durazno; tan rica estaba que pedimos unas cuantas más y cuando nos dimos cuenta ya estábamos como prendos.

Cuando llegamos al batallón, marchamos como los dioses y recibimos la mocha.