Tengo una gran frustración.

No se silvar duro, o chiflar que llaman.

Mi papá lo hace y se escucha buenísimo, varias veces he visto como esa habilidad es muy útil en determinadas situaciones. Por ejemplo, suponga que es día de parcial a las 7:00 a.m. y se está parado esperando el bus, está lloviendo y el único Blanco y Negro ruta 1 que ha visto en los últimos 15 minutos y que ya le estaba sacando la mano para pararlo acaba de cambiarse al otro carril porque el Alameda ruta 4 que estaba adelante de él se quedó quieto demasiado tiempo.

¿Qué haría yo en esa situación? Pegar un lánguido grito: “eeeeeeh” y tratar de correr a ver si el bus me ve o para. Obviamente no para.

¿Qué haría una persona que sabe chiflar? Pues chifla, y el bus para instant cast. Problema solucionado.

Ah, pero no es cualquier clase de chiflada, taxonómicamente hablando se conocen dos tipos: digital o labial. Dícese de la digital aquella en la que es indispensable para la producción del agudo sonido la utilización de un par de dedos (normalmente pulgar e índice) en la boca, esa no me gusta, porque imagínense la situación que les acabo de contar, tienen maleta y libros en una mano y la plata del bus en la otra entonces como tenaz acomodarse para dejar una mano libre.

No señores, la chiflada de verdad se hace sólo con la boca, sin aditamentos externos.

No sé si hay algo en la configuración de mi boca-lengua-labios pero por más que lo intento NO PUEDO, y es una de mis grandes frustraciones. ¿Porqué en el colegio no le enseñan a uno esa clase de cosas, que sirvan para algo en la vida?