Estaba almorzando con Luna y Damn, burlándonos de todo el mundo, riéndonos mucho pero respetado el pacto de no mencionar el cuento de las “Tripas” (ver anterior post) aunque todos sabíamos que inevitablemente pensaríamos en él en algún momento.

El restaurante estaba casi vacío, y yo corté un trozo de… no me acuerdo si era carne o chorizo (era una bandeja paisa) lo pinché con el tenedor y me lo metí en la boca, preciso cuando estaban diciendo algo muy chistoso. Han notado que cuando uno se va a reír, aspira primero para tener aire para la carcajada? Bueno, yo me dí cuenta en ese momento, porque al aspirar, el trozo de comida que tenía en la boca se me fue a la garganta y me atoré.

Al principio estaba atorado pero al mismo tiempo tratando de reírme así que no le dí importancia, luego traté de toser para volver a la normalidad, pero no podía ni toser, ni tampoco respirar. En ese momento tuve la primera punzada de pánico, pero con un parpadeo la deseché; mi principal preocupación era que ya llevaba 10 segundos tratando de toser para aliviarme y mis compañeros de mesa ya habían terminado de reírse y la verdad me daba pena esa escena en la mesa.

Pero no podía toser, en su lugar tenía como un silvido muy agudo con ritmo como de hipo que no podía controlar, trataba de respirar y que me entrara aire pero no entraba. Me calmé a pesar de que no podía controlar el hipo, y a pesar de que ese hipo era extraño, no entraba aire y no sé si salía, pero todo mi cuerpo desesperado trataba de que entrara aire por ese pequeño tubo que uno tiene en el cuello y que en ese momento estaba tapado.

Miré a mis amigos a ver si ellos notaban algo, pero me miraban como si les estuviera gastando una broma, mientras que me daba cuenta que la cosa ya iba en serio y no podía respirar. Me encorvé en el asiento y me di un golpe en el pecho pero nada, todo seguía igual, el hipo con el silvido extraño y el aire sin entrar.

Ahí me paré del asiento y tumbe la silla, mientras hacía la señal universal de “me estoy ahogando”, ambas manos al cuello y la mirada con interrogación, diciéndoles con los ojos que hicieran algo por mí. Ambos me miraban con cara de “qué hago?”, y en la mente me destellaba la maniobra de Heimlich.

Me decía, tranquilo, calma, lo primero es mantener la calma. En mis épocas estúpidas de practicante de apnea con hiperventilación, lograba estar boca abajo dentro de la piscina con las piernas dobladas sobre el borde 2 minutos, y si me relajaba completamente y había tenido unos buenos 10 minutos de hiperventilación previa, hasta 2:40. Creo que mi record personal rozó los tres minutos. Si, si, ya se que fui un completo imbécil y que estoy viviendo horas extra, pero bueh, todos tenemos algo en la vida de lo que nos salvamos a pesar de nosotros mismos.

Pero esto se me venía a la mente mientras pensaba: estos pacientes no saben hacer la maniobra de Heimlich el restaurante está vacío si quedo inconsciente en 5 minutos estoy muerto una ambulancia demora la vida en venir aca literalmente la vida se me esta yendo que forma tan triste de morir pero todas las formas de morir son tristes no no todas morir tranquilo debe ser bueno pero no morir ahogado con un pedazo de chorizo si Tycho Brahe murió por aguantar una orinada porque no voy a morir yo así que se debe sentir morir ahogado sera que en cinco minutos dejo de existir y nunca fui a mongolia nunca hice la ruta de alejandro magno pero que estupidez esos son sueños de niño que todo el mundo tiene pero se casa y tiene hijos y compra casa y ya nunca puede hacerlos pero bueno me voy a calmar yo se que si me calmo y les muestro como se hace la maniobra de heimlich ellos me la pueden hacer a mi tengo 3 minutos de aire para calmarme lo primero es controlarme y dejar de intentar toser y parar este hipo ya.

El problema es que el hipo y el intento de toser y la desesperación de respirar son cosas que no se pueden controlar, deben ser un reflejo. En ese momento, se paró Damn de su asiento, se pudo detrás mío y al intentar hacer algo por mí, me doblé un poco y en ese momento pude respirar de nuevo. Respiré profundo como sólo alguien que estuve a punto de ahogarse puede, tomé un poco de agua pero la garganta me dolía como si me hubiera bajado un gato en reversa.

Por favor, aprendan cómo hacer la Maniobra de Heimlich.