Aug 30

Una de mis metas a corto plazo es simplificar y organizar muchos aspectos de mi vida. Sobre todo simplificar.

De esto han surgido varias acciones y proyectos (se nota que estoy implementando GTD) y me he dado cuenta que uno arrastra mucha carga que a veces le da miedo botar y eso genera inercia, resistencia al cambio.

Por ejemplo, en los últimos días me he dedicado a borrar gente de mi lista de contactos del Messenger. Siempre que estoy conectado miro con ojo crítico la gente que aparece online y resulto borrando 3 o 4.

Si ustedes se fijan, entre más contactos tiene, más probable es que termine hablando con los mismos 8 pelagatos. El resto es gente que alguna vez habló con uno por cualquier razón y después no hace sino estorbo.

Igual con los papeles que uno mantiene. Mi regla es, si en 6 meses no he usado algo, es funcionalmente equivalente a la basura y se bota. Es claro que esto no aplica para documentos importantes, facturas, escrituras. Eso se debe archivar debidamente en una carpeta marcada.

Pero es que a veces uno guarda una sarta de chucherías y papeles y cosas que de pronto sirven algún día y eso no hace sino enredar más los pensamientos.

Igual con la ropa. De qué sirve tener un armario lleno de pantalones y camisas que no se usan? haga la prueba, si es 4 o 6 meses no ha usado algo, es porque ya no lo va a usar nunca. Excepción de trajes especiales, si usted tiene una camisa blanca que ya no se pone, bótela o regálela. Es un estorbo.

¿Qué hacen ustedes para simplificar la vida?

written by Saudade

Aug 26

Desde hace un tiempo he descubierto una faceta mía de la cual lo tenía ni idea.

En muchas ocasiones me dejo abrumar por los sentimientos. Si, de los sentimientos. Raro no? Yo que parezco con cerebral, tan frío, tan serio (lo dicen quienes no me conocen, porque los que sí, saben que soy todo lo contrario)

La prueba de este hecho es que ahora lloro con una facilidad que me da miedo. Me da miedo porque alguna vez leí que “las lágrimas son la fuerza hidráulica con que la mujer vence la resistencia del hombre” y la archifamosa “ni en cojera de perro ni en lágrima de mujer hay que creer”.

Con estos antecedentes, el que dada una situación se me haga el famoso nudo en la garganta y me salten las lágrimas (nótese el cuidadoso uso de la voz pasiva) es algo que me sorprende. Aunque no niego que son liberadoras, después de que salen, se llevan muchas cosas que probablemente harían daño si se quedan adentro.

Pongamos el caso de Ratatouille. Esa película me impactó mucho. Esa historia de un misfit, alguien con un deseo enorme de hacer algo, con talento innato, pero que por su nacimiento es rechazado sin dársele la oportunidad es abrumadora, esa ratica podría haber sido colombiana y no habría desentonado.

Para quienes se la vieron, en la última escena, (spoiler start) cuando el crítico de comida, con la cara cambiada, le pide a la ratica que lo sorprenda con la comida… ahí no pude aguantar más y las lágrima me empezaron a rodar. Qué duro eso, qué duro ser feliz y lograr su sueño. (spoiler end)

Y mejor no hablemos de cierta despedida en Aeropuerto.

written by Saudade

Aug 24

La verdad afortunadamente mi jefe no lee esto porque me sentiría muy apenado con él.

Esta semana he hecho más bien poco de mostrar.

He dormido horriblemente mal. Me cuesta mucho trabajo quedarme dormido. Siempre me despiero media o una hora después de que el despertador (mi celular) ha sonado, y lo tengo en la mano, es decir, suena y yo en mis sueños lo apago y me quedo con él. he llegado todos los días tarde a trabajar. Igual no me siento mal por eso porque “recupero” el tiempo al medio día, pero de todas formas es así.

A pesar de que me he tomado una media de 4 o 5 tintos, poseo el sueño. Tengo una pereza, una modorra que me impide cualquier pensamiento serio y definido. No tengo ganas de hacer absolutamente nada.

Tal vez lo único rescatable de esta semana es que por fin encontré una manera de hacer lagartijas (flexiones de pecho que llaman) sin que me duela el codo derecho. Esto es muy bueno porque la idea de no poder hacer ni tríceps ni pectorales es como aburridora.

Sólo espero que se acabe este día rápido e ir a mi casa a ver si con una cura de sueño me repongo. No quiero seguir así, tengo que recuperar la energía y las ganas.

🙁

written by Saudade

Aug 20

Es mañana, Martes 21 de Agosto.

Es muy probable que sea uno de los días más grises del año para mí.

Primero, es martes festivo, con lo que eso implica. Es universalmente conocido que si el lunes es el día más aburrido de la semana, el martes festivo es su gemelo maligno.

Segundo, se terminaron mis dos semanas de vacaciones. El día en que uno llega de vacaciones dan ganas de cortarse las gónadas. Y súmele que es martes festivo…

Tercero, mi significant other, mi muñeca, se fue a Francia. No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. No se imaginan la falta que me hace y es que no llevo ni una semana sin ella.

Cuarto, entro con clase (yo la dicto) a las 7 a.m., o sea me toca pegarme la remadrugada, afeitarme y llegar temprano a abrir sala de cómputo…

Tengo o no tengo razón en pensar que mañana tiene todas las señales de ser un día amargo?

Qué puedo hacer para que mejore?

written by Saudade

Aug 01

Yo sufrí toda mi vida de problemas con los ojos. Pueden leerlos en mi post “Abre los ojos”.

Para resumirles el cuento: miopía y astigmatismo ni los berracos, que me obligaron a usar gafas, lentes de contacto de gas permeable y blandos, y por último someterme a una operación de LASIK y otra de facoemulsificación que tengo pensdiente pero que la verdad me da culillo.

Y eso es lo breve.

Lo más aburridor, realmente, es la conjuntivitis alérgica y fotofobia. Qué son esas enfermedades de nombres raros? Muy simple. Alguna vez han tenido lo que se conoce como “pink eye”, o la mirada china o simplemente que se les irritó un ojo?

Pues yo tenía eso permanentemente. Es decir, me levantaba TODOS los días con los ojos medio hinchados y rojos. No rojos de quien tiene sueño o guayabo, rojos de estar inyectados en sangre. Rojos al punto de que mi rutina diaria implicaba, apenas levantarme, usar unas gotas oculares para que cuando fuera saliendo de mi casa la cosa se fuera normalizando ya.

Conjuntivitis alérgica es la inflamación de la conjuntiva, esa caja que recubre los párpados, pero en mi caso lo más crítico era que la parte blanca del ojo se enrojecía muy fácilmente. Si el viento me daba muy fuerte en la cara, tenga. Si el sol estaba muy fuerte (y vivo en Cali), tenga. Si me metía al mar o a la piscina y por un momento me caía agua, tenga. Si una millonésima de gramo de champú me caía en los ojos cuando me bañaba, tenga.

La droga que usaba me tenía la cosa medio controlada, tomaba antihistamínicos que en el mejor de los casos eran inocuos y en el peor me daban un sueño horrible. Alguna vez han tomado Hiderax? Hagan la prueba, tómense uno y los reto a mantenerse despiertos, es absolutamente imposible, eso tumba a un caballo. (por lo menos ya sé que hacer cuando alguien no me deje dormir… medio hiderax molido en el jugo y cae fundido, eso es mano de santo)

Además usaba unas gotas que la verdad ya no me servían mucho, pero tenía que seguirlas usando porque si no el efecto rebote me dejaba peor que antes.

Imagínense esa renta, semanalmente comprando antihistamínicos y goticas para los ojos, y sentirse estafado porque no servían de a mucho, pero si no los usaba era peor.

Esta situación me dió para muchas situaciones que vistas ahora son hasta chistosas, como por ejemplo las innumerables veces que llegué a clase con los ojos super irritados y mis alumnos me miraban con cara de sorpresa, después me enteraba que ellos estaban convencidos de que yo me fumaba mi “bob marley” antes de entrar a clase. O como cuando yo estaba en el ejército y por prescripción médica debía usar gafas oscuras todo el tiempo, y los oficiales que no conocían mi caso vivían regañándome porque me decían que si yo creía que era de “Los magníficos”…

Ahora bien, si leyeron el post de “Abre los ojos” recordarán que una de mis frustraciones es que eso lo tengo desde la infancia, y cuando los médicos revisaban mi caso invariablemente decían: “Tranquilo, esa conjuntivitis alérgica se le quita cuando llegue a la pubertad”.

Imágínense un niño de 7 años del cual se burlan en el colegio porque le toca usar gafas verdes, SI oígase bien VERDES (para controlar la fotofobia). A ese niño le dicen que apenas llegue a la pubertad se le quita eso. Imagínense por un momento la dicha cuando le salió el primer pelo y… no no se imaginen eso.

Al filo de los 12 años yo era feliz porque ya se me iba a quitar mi conjuntivitis.

Pero pasaron los meses, los años, cumplí 14, 16, 18, 20, fui al ejército, me gradué de la Universidad, me dió tunel carpiano… y de aquello, nada. La conjuntivitis ahí.

Pero a finales del año pasado… me di cuenta que había días que no necesitaba usar las gotas en el ritual de cada mañana. Días en los que podía vivir sin usar antihistamínicos. Cuando esos días llegaban, era muy feliz, me sentía como la gente normal que se puede ir de paseo sin estar revisando si lleva gotas de repuesto por si las originales se pierden (me paso varias veces), o que puede despertarse y mirarse al espejo y no parecer un vampiro.

Pero inevitablemente esos días eran seguidos por una tanda de días normales.

En Enero de 2007, me fui de paseo a la Costa Atlántica, así que, como siempre, llevaba mi provisión de drogas para los ojos. Esa combinación de sol, brisa constante, y agua de mar garantizaba que mis ojos iban a estar muy delicados. Si a eso se le sumaba el guayabo producto de las 8 botellas de vodka Absolut que llevábamos y el humo del cigarrillo pues el pronóstico era: ojos MUY irritados.

Pero sorpresivamente en el viaje los días pasaban y no necesitaba usar gotas después de meterme al mar… y por las mañanas amanecía con los ojos normales.

Pensé que era alguna anomalía producto de la felicidad del cuerpo en vacaciones. Cuando volví a Cali, sin embargo, seguí bien, aunque algunos días cada vez más esporádicos debía usar mis drogas.

Pero hace poco me di cuenta, que no compro droga hace varios meses, no quería dar la noticia por miedo a que me diera una recaída, pero ya es oficial: la conjuntivitis alérgica que me siguió toda mi vida ya no la tengo. A veces mis ojos se ponen sensibles, pero cualquier irritación dura minutos como cualquier persona normal, y no horas o días como antes me pasaba. Soy muy feliz por eso.

Además, ese hecho implica algo que me pone muy feliz:

Por fin llegué a la PUBERTAD!!!!! Wiiiiiii

written by Saudade

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