Yo sufrí toda mi vida de problemas con los ojos. Pueden leerlos en mi post “Abre los ojos”.
Para resumirles el cuento: miopía y astigmatismo ni los berracos, que me obligaron a usar gafas, lentes de contacto de gas permeable y blandos, y por último someterme a una operación de LASIK y otra de facoemulsificación que tengo pensdiente pero que la verdad me da culillo.
Y eso es lo breve.
Lo más aburridor, realmente, es la conjuntivitis alérgica y fotofobia. Qué son esas enfermedades de nombres raros? Muy simple. Alguna vez han tenido lo que se conoce como “pink eye”, o la mirada china o simplemente que se les irritó un ojo?
Pues yo tenía eso permanentemente. Es decir, me levantaba TODOS los días con los ojos medio hinchados y rojos. No rojos de quien tiene sueño o guayabo, rojos de estar inyectados en sangre. Rojos al punto de que mi rutina diaria implicaba, apenas levantarme, usar unas gotas oculares para que cuando fuera saliendo de mi casa la cosa se fuera normalizando ya.
Conjuntivitis alérgica es la inflamación de la conjuntiva, esa caja que recubre los párpados, pero en mi caso lo más crítico era que la parte blanca del ojo se enrojecía muy fácilmente. Si el viento me daba muy fuerte en la cara, tenga. Si el sol estaba muy fuerte (y vivo en Cali), tenga. Si me metía al mar o a la piscina y por un momento me caía agua, tenga. Si una millonésima de gramo de champú me caía en los ojos cuando me bañaba, tenga.
La droga que usaba me tenía la cosa medio controlada, tomaba antihistamínicos que en el mejor de los casos eran inocuos y en el peor me daban un sueño horrible. Alguna vez han tomado Hiderax? Hagan la prueba, tómense uno y los reto a mantenerse despiertos, es absolutamente imposible, eso tumba a un caballo. (por lo menos ya sé que hacer cuando alguien no me deje dormir… medio hiderax molido en el jugo y cae fundido, eso es mano de santo)
Además usaba unas gotas que la verdad ya no me servían mucho, pero tenía que seguirlas usando porque si no el efecto rebote me dejaba peor que antes.
Imagínense esa renta, semanalmente comprando antihistamínicos y goticas para los ojos, y sentirse estafado porque no servían de a mucho, pero si no los usaba era peor.
Esta situación me dió para muchas situaciones que vistas ahora son hasta chistosas, como por ejemplo las innumerables veces que llegué a clase con los ojos super irritados y mis alumnos me miraban con cara de sorpresa, después me enteraba que ellos estaban convencidos de que yo me fumaba mi “bob marley” antes de entrar a clase. O como cuando yo estaba en el ejército y por prescripción médica debía usar gafas oscuras todo el tiempo, y los oficiales que no conocían mi caso vivían regañándome porque me decían que si yo creía que era de “Los magníficos”…
Ahora bien, si leyeron el post de “Abre los ojos” recordarán que una de mis frustraciones es que eso lo tengo desde la infancia, y cuando los médicos revisaban mi caso invariablemente decían: “Tranquilo, esa conjuntivitis alérgica se le quita cuando llegue a la pubertad”.
Imágínense un niño de 7 años del cual se burlan en el colegio porque le toca usar gafas verdes, SI oígase bien VERDES (para controlar la fotofobia). A ese niño le dicen que apenas llegue a la pubertad se le quita eso. Imagínense por un momento la dicha cuando le salió el primer pelo y… no no se imaginen eso.
Al filo de los 12 años yo era feliz porque ya se me iba a quitar mi conjuntivitis.
Pero pasaron los meses, los años, cumplí 14, 16, 18, 20, fui al ejército, me gradué de la Universidad, me dió tunel carpiano… y de aquello, nada. La conjuntivitis ahí.
Pero a finales del año pasado… me di cuenta que había días que no necesitaba usar las gotas en el ritual de cada mañana. Días en los que podía vivir sin usar antihistamínicos. Cuando esos días llegaban, era muy feliz, me sentía como la gente normal que se puede ir de paseo sin estar revisando si lleva gotas de repuesto por si las originales se pierden (me paso varias veces), o que puede despertarse y mirarse al espejo y no parecer un vampiro.
Pero inevitablemente esos días eran seguidos por una tanda de días normales.
En Enero de 2007, me fui de paseo a la Costa Atlántica, así que, como siempre, llevaba mi provisión de drogas para los ojos. Esa combinación de sol, brisa constante, y agua de mar garantizaba que mis ojos iban a estar muy delicados. Si a eso se le sumaba el guayabo producto de las 8 botellas de vodka Absolut que llevábamos y el humo del cigarrillo pues el pronóstico era: ojos MUY irritados.
Pero sorpresivamente en el viaje los días pasaban y no necesitaba usar gotas después de meterme al mar… y por las mañanas amanecía con los ojos normales.
Pensé que era alguna anomalía producto de la felicidad del cuerpo en vacaciones. Cuando volví a Cali, sin embargo, seguí bien, aunque algunos días cada vez más esporádicos debía usar mis drogas.
Pero hace poco me di cuenta, que no compro droga hace varios meses, no quería dar la noticia por miedo a que me diera una recaída, pero ya es oficial: la conjuntivitis alérgica que me siguió toda mi vida ya no la tengo. A veces mis ojos se ponen sensibles, pero cualquier irritación dura minutos como cualquier persona normal, y no horas o días como antes me pasaba. Soy muy feliz por eso.
Además, ese hecho implica algo que me pone muy feliz:
Por fin llegué a la PUBERTAD!!!!! Wiiiiiii