Primero que nada pido perdón a la audiencia por tanto tiempo sin actualizar el blog, pero queda demostrado que no soy internet-adicto: puedo pasar una semana completa sin estar online.

Recuerdan que estoy obsesionado con las maldiciones chinas?  La primera fue la de: “Ojalá vivas tiempos interesantes”, y vaya si los estoy viviendo.

Yo no los pedí, ni siquiera los busqué, y menos los imaginé.  Simplemente me llegaron, fueron impuestos, me queda la conciencia tranquila de que hice todo cuanto estaba a mi alcance, pero como dice el dicho, puedes llevar un caballo al agua pero no puedes obligarlo a beber.

Qué puede hacer uno cuando debe vivir tiempos interesantes?  Pues nada, vívalos y tenga los ojos bien abiertos para que aprenda todo lo que pueda.  El aprendizaje es doloroso, pero es como el estiramiento, siempre que dices que no puedes más, puedes un poquito más, y aunque duele al punto en que crees que no puedes pensar, siempre puedes pensar.  Y el dolor es delicioso de disfrutar, sientes que hay algo más que el cuerpo y el alma, sientes que así como el estiramiento causa dolor en el cuerpo pero la mente sigue pensando, el dolor de los tiempos interesantes causa sufrimiento en el cuerpo y en la mente pero siempre hay algo más que sigue pensando.

Pero como lo que uno más teme resulta ocurriendo, ahora, además de vivir tiempos interesantes, estoy comenzando a creer que estoy pasando por la otra maldición.

Mis sueños se están comenzando a cumplir.

Y eso me aterra.

That scares the shit out of me.