Parece que mi subconsciente se toma muy en serio mi filosofía de que “Es más fuerte la amenaza que la realización de la amenaza”, entre otras cosas porque mis sueños casi siempre quedan inconclusos, incluyendo los interesantes.

Pero que el de anoche quedara a medias fue muy cruel. Soñé que tenía un libro.

Pero no cualquier libro. Sino EL LIBRO. Tenía las respuestas a muchas preguntas que me torturan. Era un libro estilo textbook, con cuadritos, diagramas y anotaciones con los puntos más importantes. Era doloroso leerlo, pero necesario.

Lo hojeaba y miraba el índice, y al pasar rápidamente las páginas leía párrafos que causaban tristeza pero algo de aceptación a la vez.

Lo feo del asunto es que cuando ya quise leerlo en serio y así obtener las respuestas que necesito por dolorosas que sean, me desperté. Juro que cerré los ojos y por un momento hubiera dado lo que fuera para seguir leyendo.

No pude conciliar el sueño de nuevo. Eran las 3:40 a.m.