On being happy Accountability
Jun 02

Era un dicho militar común en la Antiguedad que ninguna ciudad amurallada podía caer si no era traicionada desde adentro. Y es que realmente si un ejército rodeaba una ciudad estaba en mucha peor situación allí afuera. No tenían artillería para derribar los muros, en su lugartenían catapultas y minas que eran fáciles de contrarrestar, y tenían que preocuparse mucho por el agua y la comida, mientras que normalmente la ciudad tenía su propio manantial y podía salir en cualquier momento a atacar el punto más débil de los sitiados.

Consideren la Gran Muralla China, un gasto astronómico de vidas y recursos que nunca fue un obstáculo para los nómadas de la estepa, siempre había alguna puerta mal defendida por un grupo de soldados aburridos a quienes era fácil sobornar. O no digamos Troya, una ciudad de la Edad de Bronce sitiada por 10 años por una fuerza muy superior, fuerza que nunca hubiera podido tomarla si no fuera porque los troyanos se bajaron los calzones y tumbaron sus propias puertas para meter al Caballo de Troya.

Y como ustedes saben que la historia es uno de mis vicios probablemente ya deben estar pensando que este tipo se tostó y que mejor me voy a leer a otra parte, pero esto era sólo por introducir el tema, prometo no decir nada más sobre el tema.

Esa es la primera premisa, una fortaleza no se toma si no hay un traidor que ayude al enemigo. Y aunque esos traidores son muy odiados, como Quisling en Noruega y el Mariscal Petáin en la Francia de Vichy, son sorpresivamente efectivos, porque tienen conocimientos íntimos que ningún enemigo podría tener por sí solo.

Esto nos lleva al segundo punto: no hay guerra más sangrienta que la civil, no hay pelea más enconada que la de dos hermanos, no hay traición más dolorosa que la de la persona que más hemos amado, no hay ingratitud más amarga de a quien más le hemos dado.

Y porqué digo todo esto? Resulta señoras y señores, que tengo un enemigo interno.

Tengo algo dentro de mí que siempre está pensando en lo que no debe pensar, que siempre me hace soñar en lo que no debo soñar, dia tras dia.

Y lo peor de todo son los primeros 5 minutos del reset.

Cuando uno despierta, le haya pasado lo que le haya pasado, siempre hay unos 5 minutos más o menos en donde uno es feliz porque todavia no piensa, todavía no recuerda. Rememore su último despecho y verá que a pesar de lo mal que la pasara en el día, a pesar de cuán fea fue su noche, siempre cuando despertaba había unos cuantos instantes en los que usted no era consciente del dolor sino que estaba tranquilo, hasta que una neurona traidora hacía sinapsis y le traía el recuerdo.

Y ahí se sentía un batazo en las gónadas. (lectores femeninos siéntanse libres de aplicarse el batazo en zonas equivalentes).

Pero siempre estaban esos instantes de tranquilidad.

Pues mi enemigo interno, mi maldito traidor, no sólo no me deja esos instantes de tranquilidad, sino que aprovecha que en esos momentos tengo el cerebro todavía calentando para lanzarme unos pensamientos que si no fueran tan dolorosos y ridículos se los contaría por lo chistosos que son.

Para darles una idea, es como si Uribe se despertara un día, y su primer pensamiento fuera: “Uy Piedad Córdoba es una berraca, que valentía enfrentarse a la jauría de colombianos que piden su cabeza y no ceder en sus denuncias de que este es un estado narcoparamilitar. Y que altruista al jugarse su capital político en una causa como la libertad de los secuestrados, causa que a nadie le importa y todos critican su papel en este tema…”

Se imaginan!

Pues señores, le queda cortico, cortico a los pensamientos que me pone mi enemigo interno cuando me despierto. Y es que ese infeliz no queda satisfecho con torturarme en el día, con ponerme a soñar lo que no debo, sino que encima de todo, no me deja despertarme tranquilo…

Sólo esperen a que pueda acabar con él!

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7 Responses to “The enemy within”

  1. 1. Ivan Andrade Says:

    Pues siguiendo con la historia, todos tenemos ese Efialtes adentro, aunque en algunos es más fuerte que en otros.

    Y el ejemplo de Piedad Córdoba y Uribe está re extremo. Creo que ilustra el tamaño del enemigo interno con el que ud anda peleando.

    Saludos

  2. 2. HAGENSAURIO Says:

    PUTA MADRE, CUANTO NO DARIA POR PODER BORRAR RECUERDOS

  3. 3. gerente Says:

    no mano! desherede a ese traidor

  4. 4. yosola Says:

    Entiendo perfectamente.

  5. 5. Creep Says:

    Y cual es tu plan para eliminarlo?… Mandarle un golpeador digase psicologo o un hitman, entiendase por psiquiatra?

    Cual fue la suerte de tipos como Quisling? o el mismo Rasputin? Dale guante a ese traidor!

  6. 6. Abogada Says:

    Por lo visto, todo el mundo tiene enemigos internos!
    Son tan indeseables…
    Me ha pasado mil veces, a veces quisiera no tener que vivir ciertas cosas para no despertarme con la realidad taladrando mi cabeza… que cruel!

  7. 7. Natalia Says:

    claro… hay unos enemigos peores que otros. como por ejemplo la madre cabeza de familia, que se despierta y se acuerda que no tiene que darle de comer a sus hijos.
    humm…
    en realidad muchos problemas podrian atormentar a una persona.
    o.. la muerte de un familiar muy muy querido.

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