Sep 29

Hace varios años me ocurría algo que me enervaba: muchas noches al dormir, despertaba como atendiendo a un llamado. No despertaba despacio, con somnolencia y ganando conciencia poco a poco como es natural, sino que despertaba de golpe, sin sueño pero desorientado, me tomaba un par de segundos darme cuenta de quién era y porqué estaba allí.

Cuando ya tenía la “situational awareness”, sentía que alguien estaba a mi espalda mirándome fijamente. Porqué digo que lo sentía y no lo veía? Porque yo duermo boca abajo, con la almohada encima de la cabeza y el brazo y pierna izquierdas recogidos y levantados. Si, sé que parece incómodo pero para mi es la mejor forma de dormir.

El caso es que cuando despertaba en la madrugada con la sensación de algo mirándome, abría los ojos y por la posición de mi cuerpo veía solamente el colchón y la pared, sabía que algo me miraba pero me aterraba voltear y que al hacerlo lo que sea que me estuviera mirando estuviera ahí al frente de mi cara.

Pero más miedo me daba no voltear, no podía conciliar el sueño de nuevo sin saber qué es lo que tenía detrás mirándome.

La curiosidad, la necesidad de afrontar lo que fuera pero no seguir en la incertidumbre, la ansiedad, todo eso era más fuerte que el miedo, y créanme que el miedo era mucho, sentía el corazón latiendo en la garganta, no quería ver, pero tenía que hacerlo, siempre tenía que hacerlo: la alternativa de tratar de dormir con eso a mi espalda era peor.

Siempre me volteaba, y siempre estaba allí.

Es extraño, porque uno se despierta muchas veces por la noche: un zancudo (especialmente en Cali), calor, un ruido, el gato, ganas de ir al baño, todo eso; pero siempre se está en duermevela, en cambio cuando yo abría los ojos como si los hubiera acabado de abrir ya sabía que una vez más lo tenía detrás mirándome…

¿Qué era?

Lo mejor es no recordarlo con mucho detalle, pero es algo que no quiero volver a ver en la vida: una sombra muy alta vestida de negro tocada con un sombrero grande, siempre parada a los pies de mi cama, nunca le ví la cara porque entre las sombras y el sombrero estaba oculta.

Pero siempre me estaba mirando.

¿Porqué lo recuerdo con tantos detalles? Porque cuando ocurría ya no era completamente de noche, ya estaba comenzando a amanecer, era ese momento de la madrugada, después de las 4 am, cuando ya no es noche cerrada sino que comienza a clarear ligeramente y si uno tiene los ojos acostumbrados a la oscuridad puede ver bien. Es como en una noche de luna llena, donde si uno camina en el campo (mi casa) puede ver muchísimo mejor que cuando no hay luna.

¿Porqué lo recuerdo con tantos detalles? Porque no estaba dormido, no me lo soñé. Las primeras veces apenas me ocurría eso, me volteaba de un salto y al ver esa figura gritaba como doncella en apuros, grito que despertaba a media casa y entraba alguien a prender la luz y ver cómo estaba yo.

Pero después, ya era tan común eso, que a veces incluso me sentaba en la cama, y lo miraba. Me sentía como un ratón hipnotizado por una serpiente, no quería verlo, pero no podía dejar de verlo. yo no me asusto fácilmente, pero no quiero que me vuelva a pasar nunca más eso, es la experiencia más aterradora que he tenido.

Le conté a algunas personas lo que me pasaba y me daban muchas soluciones, entre ellas que le hablara a ver qué quería. Yo pensaba, hablarle?… las guevas, convencido que me voy a poner a hablarle a lo que más me aterra en la vida. ¿Qué tal que me respondiera? ¿Qué tal que se amañara y se pusiera a hacerme la charla? Máxime si les contara del día que no se quedó quietico mirándome sino que comenzó a avanzar… prefiero que me vuelva a salir un cálculo a volver a sentir lo que sentí.

Terminó como empezó, sin explicación y abruptamente.

No quiero ni pensar en lo que pueda ser. La única explicación que me interesa es una derivada de unas escenas del libro “The stars my destination” o “Tigre, tigre” en español: podría ser yo mismo en otra línea del espaciotiempo.

No imaginan lo confortante que es despertarse ahora por la noche y medio dormido comprobar que fue el gato brincando a la cobija, o un zancudo (zancuda?) o simplemente ganas de hacer pipí.

Addendum
No sé que era, pero nunca volvió después de varias oraciones hechas por mis papás.

written by Saudade

Sep 26

written by Saudade

Sep 25
  • “Se puede engañar a alguien todo el tiempo, o a todo el mundo por un tiempo; pero no se puede engañar a nadie todo el tiempo”.
  • Normalmente, a quien mejor engañamos todo el tiempo, es a nosotros mismos.
  • Las mejores (peores?) mentiras son las que son casi verdad.
  • Lo malo de mentir, según Kant, es que al hacerlo estamos tratando a las otras personas como medios, y no como fines; esto en contravía con la primera regla de la ética que dice que debemos tratar a cada persona como un fin en si misma, y nunca como un medio.
  • Cuando nos mentimos a nosotros mismos… nos estamos haciendo un bien, al utilizarnos a nosotros mismos como un medio para nuestros fines?, o nos estamos haciendo un mal, al dejarnos utilizar como un medio para nuestros fines?
  • O como decía Goebbels: “Miente, miente, que al final algo queda!”
  • Y qué es la propaganda sino una mentira repetida muchas veces?

Adición
De las mejores mentiras que todos alguna vez hemos dicho o escuchado:

  • Un rato más y nos vamos
  • Te juro que no se lo cuento a nadie
  • Yo a ella (él) lo veo como una amiga (amigo)
  • No vuelvo a tomar nunca más
  • El lunes comienzo la dieta/empiezo el gimnasio
  • Me la hizo perder el profe…
  • Terminamos pero quedamos como amigos
  • Hola papá, me voy a quedar a dormir en la casa de una amiga
  • No entró la llamada
  • La puntica no más
  • Mañana te pago
  • Ya dejé la droga
  • Este semestre si voy a estudiar juicioso
  • Preciso te estaba marcando en este momento
  • Si salimos pero no pasó nada
  • Dame tiempo, necesito aclarar mis ideas
  • No, mi interés no es sólo el sexo
  • Te lo juro que no sabía
  • Con esa? Ni loco
  • Nunca más volveré con ella
  • Yo no estaba borracho, sólo prendido

Pero como siempre, las mejores mentiras son las que se dicen a uno mismo…

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Sep 22

Como ustedes sabrán, uno de los temas que me obsesiona (una amiga dice que es porque soy borderline y obsesivo-compulsivo y no sé que más cosas) es la muerte. Recuerdan que hace un tiempo escribí la primera parte de “On Death and Dying“?, recuerdan también que falta la segunda parte? Bueno…

Encontré hace un tiempo una serie de fotografías y entrevistas a personas antes y después de morir.

Casi todo el mundo sabe que se va a morir, pero si ustedes son como yo guardan la esperanza de que con ustedes no es, que uno es diferente, que ya pasará algo que hará que uno no muerda, encontrarán la vacuna o lo que sea.

Pero por otra parte, es sólo una forma de engañarse a si mismo. Cognitive dissonance anyone?

Si uno respira profundo y piensa, temor de morir no debe haber, analicemos las causas más comunes de miedo a la muerte:

  • Dolor: No tiene porqué doler, y si duele por ser una muerte terrible, no dura mucho, garantizado.
  • Morir de una enfermedad larga: Si está enfermo, está vivo, y si le tiene miedo a eso ( es comprensible) le tiene miedo a la vida, no a la muerte, por definición.
  • La inconsciencia: Esta para mi es una de las más aterradoras. Todo empieza con el “Pienso, luego existo” entonces si uno deja de pensar, deja de existir. Confieso que esa es una de las cosas que mas me preocupan, pero por otra parte, cada noche cierro los ojos y voluntariamente me entrego a la inconsciencia, acompasadamente respiro despacio para no pensar, y deliberamente dejo de existir. El día de mi muerte no creo que sea muy diferente.
  • La inexistencia: Al morir se deja de existir. Uno ya no está más, ya no puede pensar, tomar decisiones, es olvidado completamente por la gente. Es agua pasada y toda la eternidad seguirá pasando y no se existirá nunca más. Me dan escalofríos de sólo pensarlo. No sé cómo alguien puede reflexionar sobre esto y continuar con sanidad mental. La única solución que he encontrado es ver el problema al contrario, en lugar de imaginarme con desesperación el resto de la eternidad sin mi existencia, pienso mejor en que fui concebido en algún momento de octubre de 1977 y hasta ese momento no existía. Mi conclusión es: si no me preocupa lo más mínimo todo el tiempo que no existí antes de nacer… porqué debería preocuparme el tiempo que no estaré después de morir?

Dejando a un lado la reflexión, cada vez que veo las fotos de las personas antes y después de morir y sus historias… se me arruga el corazón.

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Sep 18

Las respuestas, como siempre, ya las ha visto alguien antes.

En este caso, Ulises en la Odisea.

Primero llega al país de los lotófagos después de una tormenta que se desató cuándo ya estaba a punto de llegar a su destino, la añorada Ítaca, donde no hay pasto para caballos.

Se llamaba país de los lotófagos porque sus habitantes comían una planta llamada loto. Quien la probaba pensaba que era el fruto más delicioso que hubiera probado en su vida y no quería dejar de comerla. Hasta allí no pasaba nada raro, pero la fruta tenía un pequeño efecto secundario: quien la come olvida todo lo que sabe, olvida su pasado, su familia, su patria, sus problemas y hasta su nombre.

A veces creo entender porqué Ulises se fue despavorido del país de los lotófagos, pero a veces no estoy tan seguro… es tan mala la plantita aquella? Será?

Luego cayó donde la maga Circe, una joyita de esas contra quienes la mamá de uno lo previene sin exito: reza la historia que el rey de los sármatas se enamoró perdidamente (cuándo no se enamora uno perdidamente?) de ella y se atrevió a desposarla sin conocer de su pasado como bruja y de su temperamento algo fuerte. Pero como ante un hombre enamorado no hay razones que valgan, el rey se casó con ella más entregado que … (no se me ocurre metáfora) y se encontró con un par de sorpresas: la primera, la dulce niña no se iba a dejar mandar de nadie y mucho menos de su esposo por muy rey que fuera; y la segunda: la tierna mujer quería gobernar sola y se despachó a su maridito en plena luna de miel con uno de sus venenos.

Apenas para llevarla a casa a presentarla a los papás, no?

Bueno el caso es que Ulises llegó a la isla de la maga Circe sin saber lo peligroso del asunto y envió a sus compañeros de aventuras a explorar el lugar. Ya conocen el resto de la historia: encontraron a la bruja, la bruja les dio una poción y los convirtió en cerdos.

Los dejó igualitos, diría una amiga despechada.

Ulises muy valiente fue al palacio de la maga a ver qué podía hacer, afortunadamente el dios Hermes (Mercurio) le dió una hierba que lo protegía del bebedizo. Entró al palacio, recibió la comida y bebida que le brindó Circe, quien probablemente fue la primera que descubrió aquello de que a un hombre se le llega por el estómago, y cuando lo iba a tocar con su varita para volverlo marranito se encontró con que el hechizo no servía contra Ulises, quien aprovechando el susto la obligó a punta de espada a devolver a su estado normal a sus amigos.

Debería dejarlos como estaban, apunta mi amiga.

Como la primera impresión es la que cuenta, uno pensaría que Ulises salió como alma que lleva el diablo, pero no, se quedó un año completo con la maga! y no precisamente hablando de brujerías sino que pasaron a manteles!

Y después dicen que los hombres somos inteligentes! Si como no…

Cómo es tan bruto y se queda un año en pleno idilio con una maga que en cualquier momento lo hechiza y lo jode! Mi amiga aquí me dice que lo que pasó fue que Hermes le dio a Ulises un amuleto, pero que ese le servía contra el conjuro que convertía a los hombres en animales; para el que los embobaba no le dio ninguno.

Y es que supongo que tenía que estar muy buena la amiga Circe para uno quedarse tanto tiempo, arriesgando su alma en el proceso. Ningún hombre haría eso, o si? Por lo menos yo nunca… 😉

Ulises perdió puntos, podrá ser muy inteligente y muy ingenioso, podrá haber ideado lo del caballo de Troya, pero en cuanto a mujeres ahí si pifió: eso es buscarle males al cuerpo, y al alma de paso.

Pero quien es capaz, aquí entre nos, de criticarlo? Quien crea que puede, que tire la primera piedra.

Tiempo después de que salieron por fin de esa isla y por razones que no vienen al caso, una tempestad acabó con sus barquitos y murieron todos sus compañeros. Ulises llegó sólo y desamparado a la isla de Calipso, una diosa del mar quien lo recogió a punto de morir y se enamoró de él. Como buena mujer encaprichada lo quería, y mucho, pero para ella solita: tanto así que le ofreció la inmortalidad para que vivieran juntos por siempre.

Si la tentación de Circe consistía en ver pasar la vida dedicado a los instintos animales, la de Calipso era la vida eterna, pero con un precio, tener que pasarla a su lado. Y es que la diosa no le iba a dar ese tremendo regalo así de gratis, ya decía Homero desde épocas inmemoriales que “los dioses por una cosa buena dan dos malas”: parece que hablara de las relaciones hombre-mujer 😛

Por eso desde la antiguedad previenen contra los “regalos griegos”. Y vaya si son peligrosos estos regalos, igual que los regalos de mujer: te dan su sonrisa, te dan alegría, pero a cambio te piden el alma. Y no se engañe a si mismo pensando que puede regatear, ellas se cobran por derecha y de entrada, más fácil regatea uno con la DIAN.

Pero como muchos ya sabrán, y si no lo saben lo descubrirán dolorosamente dentro de poco, ante una sonrisa unos ojos y un olor los hombres somos por demás impotentes, así que Ulises a pesar de amar a su Penélope se quedó la bobadita de ocho o nueve años en la isla de Calipso. Sólo pudo salir cuando Zeus envió a Hermes con la orden a la diosa de que lo liberara y le ayudara a construir una barca para que volviera a su casa.

Segunda vez que lo salvaba el dios Hermes.

Para mi la parte más triste de la Odisea es donde Ulises se encuentra con Nausicaa. A Ulises le había pasado de todo, había estado a punto de llegar a su casa dos veces y siempre pasaba algo, tenía a la mitad de los dioses del Olimpo en su contra y todos le buscaban el quiebre, hasta Zeus que la mayoría del tiempo lo llevaba en la buena un dia le destruyó el último barco que le quedaba con un rayo por haberse comido a los toros del dios Sol. La única que siempre estuvo con él fue Minerva o Atenea la de los ojos glaucos.

Ulises después de muchos días de naufragio llega a una playa, no sabe si encontrará gente amiga o un monstruo que lo quiera devorar, y para su fortuna se encuentra con la otra mujer buena de la Odisea (la otra fue Penélope).

Nausicaa era una princesa que fue con sus doncellas a lavar su ropa al rio y a jugar a la pelota, y allí encontró a Ulises barbado, desnudo, quemado por el sol, un completo indigente. Pero Atenea hizo que Nausicaa tuviera piedad de él y lo ayudara, claro que a eso contribuyó también el que Ulises le hablara gentilmente (todo entra por los oídos). Ella lo ayudó, lo llevó al palacio de su padre, donde le dieron comida, ropa y lo trataron amablemente al enterarse quién era.

La princesa se enamoró se él, y fue la única de todas las mujeres que no le quería dar un regalo griego. Sólo le dijo que se quería casar con alguien como él, y que si él se quedara… sería muy feliz con ella. Pero al mismo tiempo le dió un barco con los mejores remeros feacios para que lo llevaran lo más rápido posible a Ítaca. O sea, la mujer perfecta.

¿Porqué no se quedó Ulises con Nausicaa, la de hermosos brazos?

Pero la parte que nunca entendí de Ulises ni de la Odisea fue la de las sirenas. Ulises estaba con sus compañeros y no recuerdo si por indicaciones de la maga Circe o del ciego Tiresias (estoy escribiendo de oído) supo que más adelante tenía que pasar por la isla de las sirenas: una isla rodeada de arrecifes peligrosos, que cualquier marino en uso de sus cabales evitaría por seguridad, pero que estaba poblada por las sirenas, criaturas con cabeza de mujer y cuerpo de pájaro que cuando veían un barco empezaban a cantar tan bella y atractivamente que enloquecían a los marinos, los hechizaban de forma que no querían hacer otra cosa sino estar con ellas (y por “estar con ellas” quiero decir precisamente lo que se están imaginando).

Mi amiga despechada acaba de indicarme que según ella, las sirenas no tenían que hacer nada para que los hombres se pusieran de esa forma, que los hombres se ponen asi solitos.

El caso es que cuando los marinos escuchaban a las sirenas se desesperaban y no podían hacer otra cosa que navegar hacia la isla donde se estrellaban con los arrecifes, naufragaban, y las sirenas se los comían. (Y por comer no hablo de lo que ustedes se están imaginando, hablo de que aprovechaban que estaban medio heridos o muertos y los destrozaban con sus garras y al buche)

Yo no sé que metáfora puede ser más clara que ésta.

Como siempre, los griegos ya lo sabían.

Porqué no le enseñan a uno esa clase de cosas desde chiquito? No es sino que a un niño le hagan entender la historia de las sirenas, lo hagan leer “Rojo y Negro” de Stendhal, unas cuántas historias de Maupassant y quitar un bra en menos de 2 segundos bajo cualquier situación y ya la educación básica que necesita para ser hombre está cubierta.

Volviendo al tema, la parte que nunca pude entender de la Odisea fue precisamente ésta, cuando Ulises pasa por esa isla y le cuenta a sus compañeros de expedición lo peligrosa que es la cosa y cómo todos tienen que taparse los oídos con cera para no arriesgarse a oir nada, porque quien oye los cantos de sirena se enloquece y se va para la isla, nada que hacer, se va porque se va. Todos muy obedientes se tapan bien con la cera, excepto Ulises, quien pide que lo amarren al mástil pero que lo dejen oir lo que cantan las sirenas.

¿Porqué Ulises, quien sabía lo peligroso del asunto, es quien pide escuchar el canto de las sirenas?

¿Porqué escuchamos el canto de las sirenas?

Esta es la introducción a la “Teoría General”.

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Sep 10

No hay plazo que no se cumpla,
ni deuda que no se pague,
inocencia que no se pierda,
mentira que no se diga
promesa que no se rompa
desilusión que no se sufra.

No hay año sin desengaño,
a cada marrano le llega su nochebuena,
agua pasada no mueve molino,
y el camino al infierno
está empedrado de buenas intenciones.

Mujer chiquita y tetona:
la que no es puta es ladrona ¹
y ni en cojera de perro
ni en lágrima de mujer
hay que creer.

Y según la Biblia:
“Maldito el hombre que confía en el hombre”
Amén.

La persona a quien mejor engañamos
es a nosotros mismos.

¹ ese refrán no tiene nada que ver con el post, es sólo que es muy chistoso y verídico! aunque aclaro que nunca me ha tocado ninguna así… pero piensen en las que conocen que son chiquitas y tetonas: aplica o no???

written by Saudade

Sep 08

Si hay algo que odio en la vida, es un fait accompli.

Y últimamente he recibido varios.

No sé por cuánto tiempo voy a estar fuera del aire. Puede que mañana postee, puede que no lo haga por un mes.

Au revoir, les enfants

written by Saudade

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