Sep 30

Los libros me llaman. Yo simplemente me paseo por los estantes de la biblioteca, tomo un libro, y la intuición me dice si debo leerlo o no.

El Último Encuentro, Sándor Márai.

written by Saudade

Sep 28

Es un autor colombiano que me gusta porque su estilo es fresco y natural, y sin ser pretencioso siempre he pensado que más o menos así escribiría yo si alguna vez me decidiera a hacerlo. Además siempre intercala tres temas en sus novelas: el ajedrez, la marcha Radetzky y el tercero que mejor me reservo.

Pues resulta que hoy el aire acondicionado de mi oficina está dañado, como cosa rara, entonces me fui a la biblioteca a leer un ratico y aprovechar que allá si está helado. Busqué sin éxito un libro que llevo acechando por meses, un libro de la historia griega desde el final de la guerra del peloponeso hasta la muerte de Alejandro, libro que algún profesor toma prestado por meses enteros y cuando va a vencerse la fecha lo renueva y me deja viendo un chispero. Yo ya he leído este libro, pero los buenos libros, al igual que otras cosas, se disfrutan más en la cuarta o quinta lectura.

Me pasé por la sección de novelas y pensé en hojear “El Viajero” de Gary Jennings, otro libro buenísimo, pero el sábado ya lo había curioseado y no me sentía con ganas de abordar ese tour de force. Seguí recorriendo el estante y lo vi, un libro del autor colombiano que les comento que me gusta mucho pero que por varias razones me había dicho que nunca jamás leería ese libro.

Pero ahí estaba, el libro me hacía coquitos y lo tomé del estante con la intención de hojearlo ligeramente. Pero a quién engañamos, ese es el equivalente literario de “la puntica no más”, porque a los diez minutos estaba sentado leyéndolo de pe a pa.

Quienes me conocen dicen que leo rápido, y pocas veces han sido tan rápido como hoy, me devoré ese libro en una hora y media más o menos, porque algo me decía que lo que leía se aplicaba directamente a mí, y mis sospechas se confirmaron cuando en la página 296 el autor me habló directamente:

Usted si no es más huevón porque no tiene más tiempo

Así que, a pesar de que no quería empezar el libro, terminé leyéndolo. Y como bonus, una mujer llamada Paula me cantó varias verdades al oído y me hizo sentir un poco (mucho?) mejor.

written by Saudade

Sep 22

Si la dejo por su cuenta, mi mente se la pasa conversando con personas que no están.

Arma unas discusiones llenas de argumentos y contraargumentos, razones y opiniones.

Gasto una cantidad enorme de energía mental hablando con personas que a veces ni existen, es raro, pero personas con las que no intercambio ninguna palabra en la vida real son a veces con quien más hablo.

En el fondo siempre he sabido porqué me gusta tanto leer y jugar dota y mantener ocupado siempre, porque así no pienso. En cómico darse cuenta que los momentos más felices son aquellos en los que no estoy pensando, como cuando recién me despierto y no se ha terminado de cargar todo el sistema operativo en memoria.

El Bagavad Gita me ha enseñado a no pensar.

Soy feliz cuando estoy “en la zona”, programando, en el gimnasio, jugando dota o tenis de mesa, leyendo, etc; pero cuando no hago nada o no puedo concentrarme bien, por ejemplo cuando estoy manejando, entonces mi mente aprovecha esa potencia de cómputo disponible para ponerse a conversar y discutir con personas que no están o no existen.

Es curioso como se es más feliz cuanto menos se piense. Y eso que ya lo había descubierto hace buen tiempo cuando leí a Castaneda y su técnica de “parar el diálogo interno”, pero como siempre me pasa, tengo que redescubrir varias veces lo que ya sé.

written by Saudade

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