La paradoja del condenado es un problema de lógica que por lo menos para mí no tiene solución.
Estaba un condenado a muerte y su juez le dice: “Su ejecución será por sorpresa cualquier dia de este mes. Sólo sabrá si será ejecutado por la mañana del dia elegido. Así que cada noche usted se acostará sin saber si el siguiente dia será el último que pasará sobre la Tierra.”
El prisionero volvió a su celda a meditar en su destino. Algunas horas después, descubrió la contradicción en la condena: Diciembre tiene 31 dias, así que si llega la noche del 30 y todavía estoy vivo, eso indica que a la mañana siguiente me informarán que ese dia, 31 de Diciembre, me ejecutarán, Y POR LO TANTO NO SERÁ UNA SORPRESA. De modo que el 31 de Diciembre no será mi ejecución.
Unos minutos después pensó: Un momento, pero si el 31 de Diciembre no puede ser mi muerte, entonces el 30 tampoco, porque si llega la noche del 29 y todavía estoy vivo, eso quiere decir que a la mañana del 30 me informarán que ese dia es mi muerte (por aquello de que no puede ser el 31), por lo tanto, tampoco será una sorpresa para mí. Eso quiere decir que el 30 no puede ser mi muerte.
Con un razonamiento similar siguío por todos los dias de diciembre: 31, 30, 29, 28, etc hasta que llegó a la conclusión de que ningún día podrían ejecutarlo por sorpresa. Con esto en mente se acostó a dormir el sueño de los justos.
LMe ejecutaron por sorpresa un dia cualquiera, digamos el 21 de Diciembre.
