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Jun 30
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Dice el sabio dicho que si uno vive su vida bien, como la debe vivir, en algún momento tendrá que visitar a un ortopedista, pero que si uno la vive mal, al que visitará tarde o temprano será a un cardiólogo. Pues bien, sin ánimo de presumir debo anotar que mi salud cardiovascular es perfecta, tensión arterial de prepúber; triglicéridos, colesterol y demás asesinos en niveles decentes. Esto producto claro está de mi dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas y grasas; consumo de los suplementos correctos como omega-3 (en cantidades industriales), te verde y otros; y mucho ejercicio. Bueno, cuando podía hacerlo.
Digo “podía hacerlo” porque a pesar de todo lo que me cuido, pues nada que hacer, el cuerpo no perdona, y como dijo Alejandro: “All good things must be paid for, either before or after”. El caso es que ya no puedo hacer ejercicio tanto como me gustaría por diversas razones, que no viene al caso explicar en este momento, tal vez en otro nuevo post.
El caso es que en los últimos meses he estado en citas varias con fisiatras, ortopedistas y me han enviado a varias sesiones de fisioterapia, las cuales comienzan siempre con una evaluación completa para ver el estado en el que estoy, y luego si me programan los tratamientos y ejercicios a realizar; he estado en 3 sitios diferentes y lo que más me ha llamado la atención es que en los tres han hecho el mismo comentario cuando empiezo (primero observen la imagen):
Uhm, pero usted tiene como cara de contemplado, no?
Y en cada una de las tres versiones usaron una palabra diferente: “mimado”, “consentido” y “contemplado”; palabra esta última que para los no vallunos es sinónimo de las dos anteriores. Si, si, es raro, pero yo superé la extrañeza de esa palabra hace 15 años.
Lo raro del caso es que yo llego a las terapias con mi mejor poker face, así que no tengo ni la más puñetera idea de porqué me salen con esas… será que las mascotas se parecen a su dueño?

¿O será más bien que la cara es de familia y no me he dado cuenta?
En fin, será seguir yendo a las terapias a que me difamen de esa forma y escuche los comentarios de las fisioterapeutas: “ah es que los hombres si se quejan mucho”, cuando en mi caso nunca digo ni mú y hago todos los ejercicios y estiramientos que me piden. Es más, a mi me encanta el dolor causado por los estiramientos y corrientazos !


