Nov 04

… por primera vez.

Una de las cosas que más sorprenden aquí es la extrema politesse de los locales. En el gimnasio, por ejemplo, uno llega y lo saludan de mano personas que uno nunca ha visto en la vida; y en una discoteca después de pelear con la vieja que guarda los abrigos uno le dige gentilmente “bonsoir”.

Pero lo que más choque me daba era ver en el gimnasio a dos hombres sudorosos, barbados y de más de 90 kg, saludándonse de doble beso en la mejilla cual quinceañera caleña. Sólo faltaba el “como estás amiguis??”

Yo pensaba: que pena, seré muy amable y lo que sea pero darle un beso a un man en la mejilla si está como más allá de mi tolerancia mental, además de que me parece ridículo ver a dos hombres hechos y derechos dándose piquitos cual “amiguis”

Pero la vida que todo lo cobra me puso en una situación que todavía no sé como interpretar.

Iba yo caminando con una mexicana y hablando paja cuando me encontré a un argentino con quien nos hemos visto si al caso 5 veces en la vida y hablado menos. El tipo me saludo muy cordialmente Y ME PUSO LA MEJILLA.

Ya los quiero ver en esta situación a todos los que se rien, es uno de esos momentos donde el tiempo empieza a pasar lento y el cerebro a analizar todas las posibilidades:

“será que lo ignoro? nooo que pena”
“pero en su cultura es un sìmbolo de amistad”
” amistad mis pelotas, no es mi amigo como para andar dàndole pico en la mejilla”
“pero si no lo hago se sentirá mal”
“y si le explico que en colombia eso de darse besos entre hombres es una mariconada”
“pero no le pongamos tanto misterio, no tengo que demostrarle nada a nadie”
“la mexicana me está mirando con cara de ESTE MAN QUE VA A HACER”

Todo eso pasó en tiempo matrix y por un instante pensé que mi proverbial indecisión me iba hacer quedar mal con todos, especialmente conmigo mismo. Por fortuna, años de ver enemigas íntimas saludándose como si fueran hermanas de leche me hicieron ver la solución: no lo dejé con la mejilla estirada sino que me le acerqué y le di un semi abrazo (como para justificar la acercada) le puse mejilla contra mejilla (como un acto natural y haciendo el paro) y le di un beso al aire (como para que lo interpretara que como que si).

Muy satisfecho me separaba de él felicitándome por mi inteligencia y mente rápida, porque no quedé mal con nadie (ni conmigo mismo)… cuando recordé que aquí la norma en todo saludo… ES EL DOBLE BESO! UNO EN CADA MEJILLA.

P.D. Qué pena tener tan abandonados a los cuatro gatos que leen el blog, pero no estaba muerto…

written by Saudade

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