Como siempre, hablando de donde vivo.
Vivo en Cali, una ciudad que fue hermosa pero que ya no lo es tanto. Pero eso es tema de otros posts.
Yo vivo hacia los Farallones de Cali, como a cinco minutos de la Plaza de Toros, pero ya es suficientemente lejos como para ser casi rural. Sólo cuando empecé a vivir allí me di cuenta de cosas como que: las fases de la luna si cambian la iluminación nocturna; es suficiente subir unos 100 metros y ya el clima es delicioso.
En muchos atardeceres, pensaba que me lo estaba imaginando, el color del crepúsculo era muy bonito; pero si mi hermano no me dice lo mismo no me atrevería a decir que era algo especial. Para mí era un color tal vez extraño, pero no lo suficiente como para que alguien se diera cuenta.
Después de las seis, cuando el sol muere y la refracción atmosférica comienza a jugar con las nubes, se ve este color como un manto sobre el cielo:

Me gustaría pensar que es algo así como “los dedos de Dios” que se ven en la Toscana y que inspiraron a los artistas del Renacimiento, pero no, simplemente es la luz del sol sobre la capa de contaminación de Cali.
¿De todas maneras el color es muy bonito no?
Posted on September 23rd, 2005 in Cali | 4 Comments »
Hace unos meses un amigo se iba de vacaciones a Japón y como homenaje y despedida fuimos a una especie de bar llamado “El Faro”, ubicado en la 66 entre Autopista Sur y Pasoancho.
Sinceramente a mi no me gusta mucho, no me acostumbro a ningún sitio de esa clase que no sea en el norte, especialmente en la zona hot (El Desván, Forum, y todos los sitios accesorios); pero bueno, después de unas cervezas la cosa estaba como interesante.
Recuerdo que estaba tomando unas fotos de recuerdo cuando me encontré el siguiente personaje en el visor de la cámara:

No me pregunten que clase de maldición atávica me llevo a tomar esa foto, pero creo que debe ser la prueba de la clase de engendros del demonio que se puede encontrar uno en Cali.
¿O el esbirro será quien hizo el corte?
Posted on September 14th, 2005 in Cali | 12 Comments »
Vivo a unos 5 minutos de Cali, subiendo por la Avenida Guadalupe hacia Cristo Rey. No es muy lejos de la civilización, pero siempre que alguien va por primera vez le parece estar en una finca o algo así.
A mi siempre me ha gustado, es más fresco que en la ciudad, por las mañanas se escuchan pajaritos, de madrugada hace el suficiente frío como para arroparse bien con la cobija “cuatro tigres” y como es grande puedo tener perros y gatos sin problema.
Además, hay mucha menos contaminación lumínica, por fin entendí la diferencia entre una noche de luna llena y una noche normal. En luna llena hay tanta luz, que hasta se ve la sombra de las cosas, es como una penumbra estilo 6:45 p.m.; mientras que en los demás días la noche es negra, cerrada.
Eso fue imposible de observar cuando vivía en Bogotá, o en un apartamento en Cali. Este fenómeno permite tomar unas fotos interesantes que de otro modo creo que no se podría. Como por ejemplo las fotos de la luna llena que están en los posts de los haikus.
Quien quiera saber la diferencia entre una noche con o sin luna, está cordialmente invitado, ya falta poco para la luna llena (consultar el almanaque Bristol para más información).
Este es el panorama desde mi ventana: árboles, incluyendo uno de plátano y al fondo el resplandor de la ciudad de Cali, Valle del Cauca, Colombia.

Detalles técnicos de las fotos:
Tomadas con una Canon Powershot A75, modo manual
Apertura: f/2.8
Tiempo de exposición: 15 segundos
Distancia focal: 37 mm (equivalente)
Hora: 11:30 p.m.

Hace unos días, estaba manejando tranquilamente de mi casa al trabajo cuando me encontré con esta perla… no es un montaje, ni una ilusión óptica, un edificio con un capitolio al lado. Lo primero que pensé fue: “WTF?”

Para que no quede ninguna duda, el edificio se llama: “El Capitolio”. ¿Para qué servirá? ¿Será la sala de reuniones sociales? ¿La piscina?.
Si estuviera en el barrio El Ingenio, pues uno ya sabe a qué atenerse… pero en plena calle Quinta! Definitivamente la arquitectura caleña siempre logra sorprenderme…