Mar 10

Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Sufí: «¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?».

Y les respondió:«Cuando me despierto por las mañanas, me siento como un hombre que no está seguro de vivir hasta la noche».Le volvieron a preguntar:«Pero esto ¿no lo saben todos los hombres?».

Y replicó Uwais: «Sí, lo saben, Pero no todos lo sienten»

Estoy seguro que yo lo siento.

Y a veces no sé si es una bendición al no permitirme autoengañarme con cuentos y florecitas… o una maldición al darme cuenta que es un tic tac que corre inexorable.

written by Saudade

Feb 07

Por cosas del destino cayó a mis manos cuando tenía unos 10 años un ejemplar de las 50 o las mejores 100 poesías de la lengua castellana y lo devoré como devoraba y devoro todo lo que caiga a mis manos y se pueda leer.

Incluso desde esa época no me gustaba de a mucho la poesía, normalmente me aburre. Pero reconozco que la buena es buena, y llega al alma, como los haikus, como los tankas japoneses, como la incomparable poesía de Constantinos Cavafis.

En ese libro había mucha poesía rara, elegías a muertos que ya no le importaban a nadie (lo cual me enseño desde muy niño la futilidad de la vida), sonetos con lenguaje arcaico, romances de otras épocas. Pero también encontré muchas buenas, como la que dice “Poderoso Caballero es don Dinero”, o las famosas “Coplas a la muerte de su padre” de Jorge Manrique.

La que les voy a mostrar ahora es de esas, de las buenas.

Yo leí el siguiente romance a esa tierna edad y aunque me pareció chévere, la verdad no lo comprendí realmente, no vi su significado ulterior. De la misma forma como alguien, creo que Tolstoi, dijo que uno no debería escribir novelas antes de los 40 años porque todavía no tiene suficiente experiencia en la vida, uno no debería leer ciertas cosas sino hasta el momento en que las entienda realmente.

Pongamos el romance en su forma original y luego hagámosle la disección a la luz de la experiencia. Léanlo con calma y sobre todo llevando el ritmo en la cabeza, es fundamental para que “suene” bonito:

Servía en Orán al Rey
Un español con dos lanzas,
Y con el alma y la vida
A una gallarda africana,

Tan noble como hermosa,
Tan amante como amada,
Con quien estaba una noche
Cuando tocaron al arma.

Trescientos Zenetes eran
Deste rebato la causa;
Que los rayos de la luna
Descubrieron las adargas;

Las adargas avisaron
A las mudas atalayas,
Las atalayas los fuegos,
Los fuegos a las campanas;

Y ellas al enamorado,
Que en los brazos de su dama
Oyó el militar estruendo
De las trompas y las cajas.

Espuelas de honor le pican
Y freno de amor le para;
No salir es cobardía,
Ingratitud es dejarla.

Del cuello pendiente ella,
Viéndole tomar la espada,
Con lágrimas y suspiros
Le dice aquestas palabras:

«Salid al campo, Señor,
Bañen mis ojos la cama;
Que ella me será también,
Sin vos, campo de batalla.

»Vestíos y salid apriesa,
Que el general os aguarda;
Yo os hago a vos mucha sobra
Y vos a él mucha falta.

»Bien podéis salir desnudo
Pues mi llanto no os ablanda;
Que tenéis de acero el pecho
Y no habéis menester armas.»

Viendo el español brioso
Cuánto le detiene y habla,
Le dice así: «Mi señora,
Tan dulce como enojada,

»Porque con honra y amor
Yo me quede, cumpla y vaya,
Vaya a los moros el cuerpo,
Y quede con vos el alma.

»Concededme, dueña mía,
Licencia para que salga
Al rebato en vuestro nombre,
Y en vuestro nombre combata.»

Para que no se me aburran por lo largo del post y para estimular la interacción lector-escritor vamos a hacer un ejercicio: escriban lo que piensan del poema, y cuando lleguemos a 15 comentarios pongo el post con mi interpretación actual del mismo.

:)

written by Saudade \\ tags:

Dec 11

Diogenes fue un filósofo cínico cuyas enseñanzas son muy similares al estoicismo y budismo que tanto quisiera seguir yo.

Siempre me ha dado curiosidad el hecho de que fue la única persona viva de quien Alejandro dijo que le gustaría ser como él:

A young man contemplating marriage sought advice from Diogenes. “Should I marry?”

“Marriage is too soon for a young man”

“Would you have me wait then until I am old.”

“Oh no, Marriage is far too late for an old man.”

“What am I to do then? I love the girl.”

“Love is a luxury no one can afford. It is for those who have nothing better to do.”

“What should we be doing then?”

“To seek freedom. But it is not possible to be free if you have a wife and children.”

“But having a wife and family is so agreeable.”

“Then you see the problem, young man. Freedom would not be so difficult to attain were prison not so sweet.”

“You mean to be free is to be alone?”

“We come into the world alone and we die alone. Why, in life, should we be any less alone?”

“To live, then, is terrible.”

“No, not to live, but to live in chains.”

P.D. Yo creo que este blog ya merece una categoría “Alexander the Great”

written by Saudade \\ tags: ,

Nov 26
The gods have many faces,
And many fates fulfill,
To work their will.

The end expected comes not;
God brings the unthought to be,
As here we see.

written by Saudade

Oct 26

Como ya he comentado en algunas ocasiones, yo voy caminando por ahí tranquilo y los libros me llaman, parece que supieran qué necesito leer y se salen ellos solitos del estante. Por algo el proverbio dice que cuando el alumno está listo aparece el maestro.

Aunque parece que quien escribió eso nunca fue profesor universitario.

Sobre Arthur Schopenhauer he leído bastante, pero me pasa lo mismo que con Tolstoi, sé mucho acerca de ellos y de su obra, pero nunca jamás había leído algo escrito por ellos. Algo internamente me dice que todavía no es el momento para leer “La Guerra y la Paz”, por ejemplo, o “Ana Karenina”.

Pero hace muy poco conseguí un libro de Schopenhauer llamado “Parerga y Paralipómena” donde un día al leer al almuerzo encontré lo siguiente:

“Además así como el país más feliz es el que necesita menos importaciones, o ninguna, también es el hombre más feliz el que tiene suficiente con su riqueza interior y para entretenerse necesita poco o nada de fuera; porque tal abastecimiento es muy costoso, origina dependencia, trae peligro, causa disgusto y al final no es más que un mal sustituto para los productos del propio suelo.

Pues de los demás, y engeneral de fuera, no se puede esperar mucho en ningún sentido. Lo que uno puede ser para otro tiene unos límites muy estrechos: al final cada uno se queda solo, y lo que importa entonces es quién está sólo.

Pues todas las fuentes externas de la felicidad y el placer son por naturaleza sumamente inseguras, precarias, efímeras y sometidas al azar, porque lo que hasta en las circunstancias más favorables pueden cortarse; y de hecho eso es inevitable por cuanto no pueden estar siempre disponibles…

En el mundo, sin embargo, no hay por ningún lado mucho que ganar: la necesidad y el dolor lo llenan, y a quienes escapan de estos les aguarda por lo general el aburrimeinto. Además, en general domina la maldad y la necedad lleva la voz cantante. El destino es cruel, y los hombres, miserables.”

written by Saudade \\ tags: ,

Oct 19

Los seres humanos somos esclavos de nuestros deseos, de nuestras pasiones. Por algo Buda descubrió lo que muchos hemos descubierto a lo largo de la historia: la fuente del sufrimiento es el deseo.

Y como acota Schopenhauer, lo más importante no es alcanzar los placeres sino evitar los males, entonces yo concluyo que lo más importante en la vida es eliminar el deseo.

Yo no me considero inteligente, ni siquiera suspicaz, pero si de algo me enorgullezco es de que no me hace falta nada. Todo lo que disfruto puedo prescindir de ello. Puede que a veces esto no se cumpla, pero por lo menos soy consciente de que no quiero ser esclavo de nada, no quiero necesitar nada, que nada me domine, que nada me haga falta.

Ahora, no sé cómo se reconcilia esto con el problema del pothos, pero algo haremos para eso.

written by Saudade

Oct 07

Un tema recurrente en este blog, además del sempiterno Alejandro, es Ulises. Ulises es para mi la búsqueda de lo que no se sabe si existe, pothos, el longing or yearning por algo que ni siquiera se sabe qué es.

Ambos fueron similares, Alejandro y Ulises, jefes y tremendos jueces de hombres, guerreros incomparables y más sabios que ninguno. Y ambos sufrían de pothos, esa sed de lo desconocido, esa ansiedad de lo inexistente. Alejandro leía la Illiada constantemente, y toda su vida se identificó con Aquiles, pero yo creo que en el fondo él era Odiseo.

No soy quien para decir que me parezco a ellos, digamos mejor que siento lo mismo, pothos.

Esta mañana me desperté pensando en el poema Ulises, de Alfred Lord Tennyson:

It little profits that an idle king,
By this still hearth, among these barren crags,
Matched with an aged wife, I mete and dole
Unequal laws unto a savage race,
That hoard, and sleep, and feed, and know not me.

I cannot rest from travel: I will drink
Life to the lees: all times I have enjoyed
Greatly, have suffered greatly, both with those
That loved me, and alone; on shore, and when
Through scudding drifts the rainy Hyades
Vexed the dim sea: I am become a name;
For always roaming with a hungry heart.

Much have I seen and known; cities of men
And manners, climates, councils, governments,
Myself not least, but honoured of them all;
And drunk delight of battle with my peers,
Far on the ringing plains of windy Troy.

I am a part of all that I have met;
Yet all experience is an arch wherethrough
Gleams that untravelled world, whose margin fades
For ever and for ever when I move.
How dull it is to pause, to make an end,
To rust unburnished, not to shine in use!

As though to breathe were life. Life piled on life
Were all too little, and of one to me
Little remains: but every hour is saved
From that eternal silence, something more,
A bringer of new things; and vile it were
For some three suns to store and hoard myself,
And this grey spirit yearning in desire
To follow knowledge like a sinking star,
Beyond the utmost bound of human thought.

This is my son, mine own Telemachus,
To whom I leave the sceptre and the isle -
Well-loved of me, discerning to fulfil
This labour, by slow prudence to make mild
A rugged people, and through soft degrees
Subdue them to the useful and the good.
Most blameless is he, centred in the sphere
Of common duties, decent not to fail
In offices of tenderness, and pay
Meet adoration to my household gods,
When I am gone. He works his work, I mine.

There lies the port; the vessel puffs her sail:
There gloom the dark broad seas. My mariners,
Souls that have toiled, and wrought, and thought with me -
That ever with a frolic welcome took
The thunder and the sunshine, and opposed
Free hearts, free foreheads - you and I are old;
Old age hath yet his honour and his toil;
Death closes all: but something ere the end,
Some work of noble note, may yet be done,
Not unbecoming men that strove with Gods.

The lights begin to twinkle from the rocks:
The long day wanes: the slow moon climbs: the deep
Moans round with many voices. Come, my friends,
‘Tis not too late to seek a newer world.
Push off, and sitting well in order smite
The sounding furrows; for my purpose holds
To sail beyond the sunset, and the baths
Of all the western stars, until I die.
It may be that the gulfs will wash us down:
It may be we shall touch the Happy Isles,
And see the great Achilles, whom we knew.
Though much is taken, much abides; and though
We are not now that strength which in old days
Moved earth and heaven; that which we are, we are;
One equal temper of heroic hearts,
Made weak by time and fate, but strong in will

To strive, to seek, to find, and not to yield.

Desde hace un tiempo le pongo mucho cuidado a lo primero que pienso cuando me despierto.

written by Saudade \\ tags: ,

Oct 01

En la antigua Persia, un rey de cuyo nombre no quiero acordarme tenía un curioso sistema de justicia para aquellos casos en los que se sospechaba fuertemente de la culpabilidad del acusado pero que no se tenían pruebas sustanciales.

La idea era que al acusado se le pondría en una especie de sótano del cual sólo podría salir por una de dos puertas: detrás de una estaba una bella y noble joven con quien se casaría de inmediato y recibiría una dote real, pero detrás de la otra puerta había un tigre de Bengala que lo destrozaría. Así, la justicia quedaba en las manos de Dios y el acusado debía elegir su propio destino.

Cuenta la historia que en una ocasión la hija mayor del rey, la princesa, tenía un amante. El rey y toda la corte sospechaban del hecho, pero no lo podían probar, así que el rey envió al joven al sótano a someterse a la ordalía.

Mientras el joven desfilaba camino a su destino, miró a la princesa en busca de una señal. La princesa sabía qué había detrás de cada una de las puertas. Es más, sabía que detrás de una de ellas estaba una hermosa joven que despertaba sus celos y odio por sospechar que había tenido algo con su amante.

Ante ella se presentaba un pequeño problema de lógica: si le daba la señal a su amante para que abriera la puerta del tigre, sería muerto en el acto. Pero, si le indicaba la puerta con la mujer, su amante se casaría con ella y se instalaría en la corte como un favorito del Rey.

La princesa, después de pensarlo unos momentos, le indicó al joven con un gesto casi imperceptible cuál puerta debía abrir, y el joven la abrió.

¿Qué había detrás de la puerta? ¿El tigre, o la dama?

written by Saudade

Oct 01

El problema de quienes sufrimos de wanderlust, lo describió perfectamente Cavafis, el excelso poeta griego hace un siglo:

Dijiste: “Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí”.
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.

written by Saudade

Sep 30

Los libros me llaman. Yo simplemente me paseo por los estantes de la biblioteca, tomo un libro, y la intuición me dice si debo leerlo o no.

El Último Encuentro, Sándor Márai.

written by Saudade

Sep 28

Es un autor colombiano que me gusta porque su estilo es fresco y natural, y sin ser pretencioso siempre he pensado que más o menos así escribiría yo si alguna vez me decidiera a hacerlo. Además siempre intercala tres temas en sus novelas: el ajedrez, la marcha Radetzky y el tercero que mejor me reservo.

Pues resulta que hoy el aire acondicionado de mi oficina está dañado, como cosa rara, entonces me fui a la biblioteca a leer un ratico y aprovechar que allá si está helado. Busqué sin éxito un libro que llevo acechando por meses, un libro de la historia griega desde el final de la guerra del peloponeso hasta la muerte de Alejandro, libro que algún profesor toma prestado por meses enteros y cuando va a vencerse la fecha lo renueva y me deja viendo un chispero. Yo ya he leído este libro, pero los buenos libros, al igual que otras cosas, se disfrutan más en la cuarta o quinta lectura.

Me pasé por la sección de novelas y pensé en hojear “El Viajero” de Gary Jennings, otro libro buenísimo, pero el sábado ya lo había curioseado y no me sentía con ganas de abordar ese tour de force. Seguí recorriendo el estante y lo vi, un libro del autor colombiano que les comento que me gusta mucho pero que por varias razones me había dicho que nunca jamás leería ese libro.

Pero ahí estaba, el libro me hacía coquitos y lo tomé del estante con la intención de hojearlo ligeramente. Pero a quién engañamos, ese es el equivalente literario de “la puntica no más”, porque a los diez minutos estaba sentado leyéndolo de pe a pa.

Quienes me conocen dicen que leo rápido, y pocas veces han sido tan rápido como hoy, me devoré ese libro en una hora y media más o menos, porque algo me decía que lo que leía se aplicaba directamente a mí, y mis sospechas se confirmaron cuando en la página 296 el autor me habló directamente:

Usted si no es más huevón porque no tiene más tiempo

Así que, a pesar de que no quería empezar el libro, terminé leyéndolo. Y como bonus, una mujer llamada Paula me cantó varias verdades al oído y me hizo sentir un poco (mucho?) mejor.

written by Saudade

Aug 05

El War Nerd es una columna que encontré tiempo atrás y que me sorprendió por lo bien escrita, bien investigada, y porque es lo que yo siempre he querido hacer: escribir sobre temas históricos interesantes, como la guerra.

El tipo escribe deliciosamente, y sabe lo que dice. El siguiente artículo es sobre Colombia, y logra resumir lo que todos sentimos cuando vemos la campaña: “Colombia es Pasión”.

Después de esta muestra, no creo que alguien pueda resistirse a no leer el artículo completo:

So with everybody ready to party, it seemed like a good time to give you a little briefing on Colombia, our new pal. But I have to warn you, Colombian history is as messy as a slaughterhouse floor in a blackout. So I’ll give you a choice: the short version (for MTV victims with the attention span of fruit flies), and the long version for serious military buffs.

First, the short version:

Colombian History and Culture in Three E-Z Steps!

Step 1: Rent Scarface.

Step 2: Fast-forward to that scene where Pacino and his friends try a coke deal with some Colombians. The Colombians want to take the money and keep the coke. They try to persuade Pacino to tell them where the money is by handcuffing him and his buddy to the wall, revvin’ up a chainsaw and sawing off his friend’s arms and legs till the whole room is so splattered with blood you can’t see who’s killing who any more.

Step 3: Replay this scene over and over. And over.

Congratulations! You have just learned the history and culture of Colombia!

Aunque fue escrito en 2002, es el análisis más inteligente y directo que he leído sobre la historia Colombiana y especialmente el conflicto armado. Enlace al artículo completo

written by Saudade \\ tags: ,

Jul 29

Ya sé porqué siempre me ha dado miedo comenzar.

Porque estoy seguro de que ahora, como ya comencé, no voy a querer parar.

Inconscientemente me he preparado para este momento siempre, es más, recuerdo que una de las primeras lecturas que me dejó impactado fue la filosofía de Séneca, estoicismo puro. Tiempo después vi a Epicteto, Antony de Mello, y un dia me cayó el Bagavad Gita como un sablazo encima.

Bienaventurados los pobres de espíritu…

written by Saudade

Apr 27

A pesar de la advertencia final, mi post pasado causó algún revuelo entre algunas almas piadosas que no se tomaron la molestia de leerlo con cuidado. Por esta razón y para salvaguardar mi honor me veo obligado a hacer énfasis en tres cosas:

a) En la frase inicial se explica que los hechos relatados ocurrieron HACE VARIOS MESES. No fue la semana pasada.

b) En dos partes, especialmente al final, hice énfasis en el hecho de que NO TENGO NINGUNA INFECCIÓN. Esta es tal vez la parte más perturbadora del asunto: recibí comentarios, correos y llamadas de personas que me decían que qué clase de infección tenía y que si ya se me había quitado.

c) Les invito amablemente a que lean el about de este blog.

Fin del disclaimer.

Ahora si continuemos relatando los hechos que, PASARON HACE VARIOS MESES, y que demostraron que NO TENGO NINGUNA INFECCIÓN.

El dia que tuve la entrevista con esa médico salí un poco aburrido para mi casa e inmediatamente comencé a tomar los analgésicos y los antibióticos. Según ella el dolor y la inflamación debían ceder. Al otro día todo amaneció peor. Todo es todo. Es más, me daba unas punzadas que sentía que en ellas se me iba la vida.

Las punzadas me recordaban la idea tibetana-budista de que el alma está pegada al cuerpo por un hilo de plata y que, cuando uno tiene un sueño o viaje astral o algo así, realmente lo que ocurre es que el alma divaga como turista y lo único que la pega al cuerpo es el mencionado hilo; cuando uno muere, se corta definitivamente.

Las punzadas eran tan terribles que no podía dejar de pensar en agregar una idea complementaria a esa teología: en los hombres el famoso hilo de plata que une el alma al cuerpo lo tenemos amarrado literalmente de las pelotas, y esas punzadas eran los tirones en el hilo causados por mi alma en sus intentos por salir.

En cada punzada se sentía el famoso hilo estirándose, templado como una cuerda de guitarra a punto de reventar, mientras yo apretaba nalga y con los dedos me hacía presión como a la izquierda del ombligo. No es que las tuviera ahí del miedo, es que con esa presión a esa altura el dolor se mitigaba ligeramente.

El caso es que el dolor no sólo no se calmo, sino que, como se habrá podido inferir, aumentó. Por eso religiosamente al despertarme fui al médico con la felicidad de poder demostrarle que no tenía ninguna infección, pero con el miedo de ahora si quién sabe qué me pasó.

Es como la historia de uno estar feliz cuando sale de reunión con su tutor de tesis: uno sale feliz porque está jodido; similar a la metáfora que usé alguna vez y que me valió ser owneado: estar feliz porque, aunque te duele una gueva no es una infección, es como estar feliz después del sexo anal porque, a pesar de que te clavaron, por lo menos tuviste sexo.

Para mi fortuna los dioses de la testosterona se apiadaron temporalmente de mí y me tocó un médico hombre, un hombre que sabe lo que se siente y sabe con qué amor uno las quiere. Para esas cosas es mejor un hombre, es que todavía recuerdo mi primera experiencia cercana del tercer tipo: a mis 16 años en el primer examen médico para ingresar al ejército me tocó una doctora negra; a propósito, esas historias que cuentan que si en esos exámenes alguien tiene una erección le pegan con un caucho de oficina son eso, historias, uno con ese susto de que se lo van a llevar al ejército a prestar servicio militar en lo último que puede pensar es en eso. Por el contrario, uno sólo quiere decir: ella normalmente no es así, es el frío, son los nervios, de veras!

La doctora negra nos hizo desnudar a todos e iba pasando uno por uno revisando los ojos, dientes, dedos, columna, pies, etc. El momento más temido era cuando lo revisaba a uno ALLÍ y verificaba que las tuviera completas y en orden. No sé porqué, pero en mi caso las jaló y apretó con una delicadeza propia de su sexo: los hombres conocemos bien esa sensación de sudor frío y dolor de estómago que precede al dolor causado por un golpe o apretón.

Al consultar después con mis compañeros, todos coincidimos en lo mismo, que dolor tan hp en el momento de ese tirón. Todavía no sé por qué pasó eso, pues tuve 3 exámenes más en mi servicio militar y nunca sentí lo mismo. ¿Se estaría vengando atávicamente de un despecho? ¿Su papá no la abrazada de pequeña y odiaba a los hombres? Ni idea.

La cuestión es que así como nosotros los hombres nunca entenderemos un cólico menstrual y nos parecerá una estrategia baja de manipulación, las mujeres nunca entenderán un dolor allí, es algo tan primitivo que debe estar asociado al cerebro reptil, no se puede razonar sobre eso, simplemente duele.

Después de este periplo para ilustrar el porqué prefiero doctores hombres para esos avatares, continúo contando lo feliz que estaba porque probablemente no era una infección lo que tenía.

El doctor me revisó, tomó nota de mi andar cojeante y afortunadamente se preocupó tanto como para enviarme directamente a un ultrasonido.

Yo estaba feliz dentro de lo posible, por fin iban a saber qué tenía, pero no era ninguna masa o protuberancia que pudiera indicar el temido cáncer de testículo.

En eso estaba cuando me llamaron para el ultrasonido y cuando ingresé estaba una señora como en sus 40 años muy delicadamente peinada y maquillada escribiendo en un computador. Tenía un aire tan de mamá o abuela que instintivamente la tomé por una enfermera, y cuando me dijo que me quitara los pantalones pensé que me estaba preparando para el ultrasonido. Pero cuando me fijé en el carnet que tenía en la solapa de la bata, me di cuenta que era la Médico Radióloga.

Holy Mother of God.

Otra doctora.

Puse la mejor cara que pude, me quité la ropa y la doblé cuidadosamente y puse el libro que llevaba al lado de los pantalones. Siempre cargo uno o dos libros conmigo y más cuando voy a hacer alguna vuelta, uno nunca sabe cuándo va a tener que esperar. Muchas personas piensan que es una buena costumbre, y que tan bueno ser como yo que leo rápido. Lo que no saben es que la lectura es un vicio terrible, siempre se tiene que estar leyendo algo, la mente es el peor enemigo, si la dejo sola y quietica 5 minutos se enloquece, por lo menos mientras leo no pienso.

Por más que intento no recuerdo qué libro llevaba ese día, si no estoy mal era algo sobre la Guerra del Peloponeso. Es una lástima porque el título del libro juega un papel importante en la historia, pero qué se le va a hacer, mi memoria es así. El caso es que me acosté sin ropa de la cintura para abajo en una camilla, por cierto preferiría estar completamente desnudo, me parece más humillante quedarse en camisa; pero bueno, quedé acostado allí mientras la doctora se ponía sus gafas de lectura (plop), se me acercaba con una especie de frasquito y a continuación me dice:

—¿Porqué viene?

Dios mío, pensé, otra vez ese interrogatorio? Porqué el médico no me libró de eso explicándole a ella a qué vine hoy? Cómo pude y otra vez tartamudeando le conté lo mejor que pude.

—Por favor abra bien las piernas, tome su pene con la mano derecha y llévelo lo más lejos que pueda.

Nunca entendí porqué, si todos los demás médicos me habían “manipulado” allí de todas las formas posibles y grados de delicadeza, ésta en particular me pedía eso, pero bueh. Hice lo que me pidió mientras sentía como me esparcía la fría gel de ultrasonido de la misma forma como si le estuviera echando bronceador a un cocodrilo.

Luego tomó el aparato del ultrasonido y empezó a pasarlo por el TI, el TD y zonas aledañas. Afortunadamente eso no dolía, porque demoró como unos 10 minutos, miraba, remiraba, me pedía toser, hacer fuerza, relajarme y ella miraba y miraba. Estuve tentado a decirle que si, que para mi también eran lo más hermoso que uno podía ver en la vida.

Después de una eternidad, paró súbitamente y me dijo que habíamos terminado el examen. Se dirigió a la puerta como indicándome la salida al tiempo que me pasaba la toalla de papel más pequeña que se pueda imaginar. Inmediatamente recordé la cafetería vieja de la universidad donde el dueño pasaba sus ratos libres destapando la caja de las servilletas; las tomaba una a una, las abría y cortaba en 4 pedazos para luego doblar por la mitad cada pedazo en un triángulo. Era tan tacaño que en el almuerzo le daba a cada persona uno de esos triángulos y si uno tenía la osadía de pedir más servilletas, con calculada cortesía le daba otro triángulo con los ojos tan llameantes de furia que uno nunca jamás volvía a pedir una más.

Así me sentía mientras la doctora simultáneamente se dirigía a la puerta, me pasaba la minúscula toalla de papel y me decía que el examen había terminado. Sólo me quedaba recoger mi dignidad en pedacitos y salir de allí lo más rápido posible, pero primero debía limpiarme toda la enmelocotonada que tenía en la entrepierna, porque ah generosa si fue con la famosa gel, vestirme como pudiera y salir de allí.

 

Muchos fragmentos de mi vida se han olvidado, algunos para bien, otros para mal, pero nunca olvidaré que a la primera pasada esa toalla se empapó de gel y quedé como la persona que está en el baño y descubre que el papel se acabó. Por la forma en que me dió la espalda quedaba claro que la doctora no quería saber nada de mí y yo no quería pedirle otra toalla, así que la usé y reusé todo lo que pude y, aunque quedé peor que al inicio, me consolé pensando que uno debe elegir las batallas que puede ganar y que no me iba a morir por ir hasta mi casa ligeramente atollado.

El problema es que mi ropa estaba como les conté cuidadosamente doblada en la silla al lado de la entrada, junto al libro y junto a la doctora que me daba la espalda. No tenía otra opción que pararme de la camilla e ir por ella: en camisa de la cintura para arriba y desnudo de la cintura para abajo. ¿Porqué es tan humillante esa situación? porque es igual que estar en bata de hospital, es bata que no abriga ni cubre lo importante y que como estratégicamente cubre lo que no importa y no cubre lo que si, hace que uno se vea incluso más desnudo y desamparado que si no tuviera nada.

Como trataba de acercarme furtivamente, no me di cuenta sino hasta el último momento que, la doctora que me estaba dando la espalda tenía la cabeza abajo y estaba concentradísima leyendo el título del libro y, preciso en el momento en que yo tomaba mi ropa, ella cogía el libro, se volteaba y me decía:

—Está muy interesante el libro, de qué trata?

WTF!

Yo he tenido muchas escenas surrealistas en mi vida, pero es difícil superar el estar desnudo tipo bata de hospital, con todo almidonado “por allá”, con la ropa en la mano izquierda y a medio metro de una doctora que tiene mi libro en su mano y lo ojea mientras me pide su opinión sobre la guerra del Peloponeso. Yo sólo podía pensar cosas como:

¿Qué reglas de urbanidad sigue uno en ese caso? Todas pasaron por mi cabeza en ese momento: ¿será más grosero vestirme como si no la hubiera escuchado, o hablar de historia con todo al aire? ¿Podré ponerme la ropa interior con naturalidad al frente de ella mientras diserto sobre Tucídides? ¿Qué pasa si le interesa lo que digo y se sienta para escucharme mejor? ¿Me le siento al lado, o mejor le doy la espalda?

Todavía no sé cuál era la reacción adecuada para la ocasión, si alguien la sabe por favor ilústreme, a mí la urbanidad de Carreño no me preparó para esta situación.

Mi memoria, afortunadamente, se vuelve borrosa por la vergüenza, sólo sé que salí de allí a esperar el resultado del examen, con el libro en la mano, vestido completamente (gracias a Dios), caminando como si tuviera un cojinete engrasado en la entrepierna (técnicamente lo tenía) y con la toallita de papel empapada de gel en la otra mano.

 

(Continuará)

 

P.D. NO TUVE, NI TENGO, NINGUNA INFECCIÓN, CAPICCI?

written by Saudade \\ tags: , ,

Apr 14
All good things must be paid for, either before or after

written by Saudade \\ tags:

Apr 11

Comentaba hoy que la razón para que yo lea tanto e intente buscar la respuesta en tantas partes, es porque estoy seguro de que muchos seres humanos más sabios que yo se han enfrentado a los mismos problemas y sería un necio si no decantara la experiencia de muchos en mi propio beneficio.

Tucídides era un general ateniense en plena guerra del Peloponeso quien fue exiliado por no defender a una ciudad llamada Amfipolis. Er tal vez una de las peores desgracias que le podian ocurrir a un ciudadano ateniense, ser exiliado de su pólis , pero el aprovechó y fundó el campo de la Historia con su libro sobre la Guerra del Peloponeso.

The secret of Happiness is freedom, and the secret of freedom is courage

Buda nos enseño que la raíz del sufrimiento es el deseo, y que eliminando el deseo, se puede eliminar el sufrimiento. Dejó al mundo y sus vanidades, esposa e hijo, un reino, y se fue como monje mendicante hasta que por fin encontró su nirvana.

The secret of health for both mind and body is not to mourn for the past, nor to worry about the future, but to live the present moment wisely and earnestly

De Alejandro seguramente ya he hablado en muchas ocasiones, pero nadie puede negar que:

It is a lovely thing to live with great courage and die leaving an everlasting fame

No necesariamente todos moriremos dejando una fama imperecedera, es más, él fue de los poquísimos que lo logró, pero no importa en el fondo, porque:

conquer your fear and I promise you you will conquer death

Y para dejar la nota melodramática a un lado y que no crean que se perdieron y llegaron a un blog de self-motivation y autoayuda, veamos lo que dijo Flaubert:

To be stupid, selfish, and have good health are three requirements for happiness, though if stupidity is lacking, all is lost.

Y aunque esta lista no es ni mucho menos exhaustiva, indica lo que me guía en estos tiempos turbulentos… en conclusión, sólo me falta mejorar un punto de mi salud y ser un poquito más egoísta para ser feliz, porque de resto, de resto lo tengo todo.

written by Saudade \\ tags: , , ,

Feb 28
I stand mesmerized,
wondering how you sing
your notes hold the world spellbound -
the light of your music
lights up my universe.

written by Saudade \\ tags:

Dec 09

Parte de mi TOC (obsesivo-compulsivo) es tomarme muy en serio todo lo relacionado con la escritura. Empezando por los implementos, nada más placentero que escribir con una pluma que acaricia el papel como haciéndole cosquillas.

Pero más que eso, soy puntilloso con los signos de puntuación y sobre todo los la ortografía, cosa que a mis alumnos les parece graciosísimo… cómo es posible, piensan ellos, que a alguien, y más a un profesor de ciencias de la computación, le interese la ortografía?

Lo que no imaginan, es que para mí la mala ortografía es como el mal aliento o la obesidad: inmediatamente la opinión de una persona se me va al piso si le veo alguna de esas tres cosas.

Ahora bien, el mismo personaje me salió con ésta:

 

Y para que no crean que me estoy ensañando contra un pobre pelmazo, otra prueba de hace unos años:

 

Será que la ortografía importa? O que ya me volví un viejito gruñón y empezaré a alegar porque no dejen la luz prendida, y que cierren la puerta con llave, y que en mis tiempos la gente si escribía bien?

written by Saudade

Nov 10

Probablemente todos los seres humanos pasamos por algún momento donde estamos convencidos del próximo fin del mundo. Y yo estoy hoy más que convencido de que está muy pronto.

Cuando yo tenía unos 8 años, leí un libro donde decían que el fin del mundo estaba muy cerca, porque Israel en 1948 se había constituído como estado y, según ese razonamiento, en alguna parte de la Biblia decía que esa era la “señal del fin”: que una generación después de eso se armaría el zumbulutre. Y una generación son 40 años… así que el fin del mundo estaba por los lados de 1988. Por lo visto ese libro pifió porque eso ya pasó hace como bastantico, no?

Pero tal vez por eso me quedó la idea de que cada año que cumplía lo estaba viviendo en tiempo extra. Y tal vez también por eso me parecía tan inconcebible la idea de la muerte, nunca pensé que me tocara a mí, siempre pensé que el fin del mundo me cojería vivo, era inconcebible morir y que todo siguiera como si ná. De allí venía mi obsesión con la inmortalidad.

Algunas razones para estar convencido del fin del mundo as we know it:

  • Una extraña enfermedad motora ataca a futbolistas italianos… ya se está regando! Yo pensé que esa incapacidad motora sólo le daba a los futbolistas colombianos!
  • Las abejas, señores, las abejas se están acabando. Gravísimo, no vayan a pensar, como yo pensé: “pues de malas a quienes les gusta la miel”, porque ese no es el problema, el problema es que sin abejas, no hay polinización, sin polinización no hay cultivos, capicci? Consulten en internet todo lo que quieran, las abejas se están acabando y nadie sabe porqué. A Einstein se le atribuye la frase: “si las abejas se van, a la raza humana le quedan cuatro años”…
  • La crisis financiera… eso no es camine almorcemos, eso va para largo y está bien peludo… los precios de las commodities están por el piso y es hasta ahora el comienzo… quie se iba imaginar el petróleo a 60 USD el barril? Pobre Chávez… se le acabó la dicha!

Pero para mí, la razón más fehaciente es una muy íntima y personal, y sobre todo una de lo cual yo mismo estoy convencido: I no longer fear death.

Para ponerlos en contexto, una ex mía muy cute ella me decía: “por favor si te vas a levantar una vieja no empecés con tu maricada de hablarle de Alejandro Magno y tu afán de inmortalidad y tu miedo a la muerte y todas esas cosas porque ahí si la espantás… “, pero lo bueno es que ahora… ahora ya no me da miedo !

El cambio de actitud se viene cocinando desde hace muchos meses, los tres gatos que seguimos este blog habremos notado que el tema de la muerte y la existencia últimamente se ha repetido mucho, por ejemplo en el post sobre Alejandro Magno, cuando le sacrificó al Miedo, o en el de las fotografías de personas antes y después de morir, o en el de mis primeras experiencias pensando en la muerte, ad infinitum.

El caso es que mucha gente que me conoce cree que soy inteligente, pero desafortunadamente yo, quien tengo que vivir conmigo mismo, sé que esto la verdad y muy muy a mi pesar no es cierto, simplemente leo rápido y mucho, tengo muy buena memoria (desafortunadamente) y a veces pienso más rápido.

Pero realmente soy tan común y corriente que da hasta tristeza todo el tiempo que pensé que era diferente.

En fin, pero ese no es el tema, el punto es que a pesar de eso, hay algo de lo que si me siento muy orgulloso, algo que si me parece un chispazo de genio, porque esa idea me quitó de una vez y por todas el miedo a la muerte.

La idea es la siguiente: a uno le da mucho miedo de la muerte, el dejar de existir, el dejar de ser, la pérdida de la consciencia, la perdida del yo, del ego. Por más creencias religiosas que se tengan, no hay nada demostrado, y la naturaleza nos indica que muy probablemente la muerte es simplemente el fin de todo proceso de consciencia.

Si a ustedes la idea de dejar de pensar y dejar de existir no les hace sentir un hueco en el estómago, pues los felicito, porque a mi si, y feo. Pero hubo un par de pensamientos, el primero que leí en alguna parte y el segundo si de mi cosecha, que me hacen tan tranquilo… que me hacen tan feliz…


  1. ¿Porqué me va a dar miedo la muerte? Porqué me va a dar miedo perder la consciencia, dejar de existir, dejar de ser, si todas todas las noches cierro los ojos voluntariamente y me obligo a dejar de pensar, a dejar de ser, obligo a mi cerebro a apagarse, y si no se apaga, lo apago a las malas (bendito zolpidem).

    Y no hay sensación más tranquilizadora que saber que en cualquier momento nos hace caso y se apaga y dejamos de existir, no sabemos y no nos importa dónde estamos en ese momento. ¿Quien somos cuando soñamos? ¿Somos quien sueña? ¿Quién somos cuando dormimos y no soñamos? Dejamos de existir? Dónde está el ego? Dónde estan nuestros deseos? Ah?

    Tal vez por eso sentía celos de mis amantes al verlas dormir, porque a pesar de que se veían preciosas, no eran ellas en ese momento… y en cierto modo descansaban de mí…

  2. Pero el pensamiento que me hace sentir orgulloso de haberlo descubierto, comienza meditando en el hueco en el estómago que se siente cuando uno piensa en que al morir, dejará de existir por el resto del tiempo, de la eternidad.

    Como dijo un monje británico que no recuerdo ahora: piensen en una noche oscura y tormentosa, una casa con un fuego en la chimenea y dos ventanas, una a cada pared. Mientras todos se calientan y ven el fuego entra una golondrina atraída por la luz y el calor, y un instante después sale por la otra ventana y nadie siquiera nota su paso. ESA ES LA VIDA HUMANA. Un momento de tiempo fugaz en la eternidad, a quien recuerdan sus seres queridos por unos momentos antes de partir ellos al lágamo del olvido.

    Para mi lo duro de la muerte era dejar de existir y saber que el tiempo iba a seguir pasando por los siglos de los siglos y yo no estaría allí. Lo que descubrí no sé cómo y que me permite seguir viviendo a pesar de esta terrible idea, es la siguiente pregunta:

    ¿porqué me voy a preocupar por los eones de tiempo que pasen después de mi muerte, si nunca jamás me he preocupado por los infinitos tiempos ANTES DE QUE YO NACIERA? Si no era nadie antes de nacer (y no me importaba ni mu), porqué me iba a importar el hecho de dejar de existir al morir?

Yo no sé qué puedan pensar de esto, mínimo lo primero que piensan es que este man se la fumó verde, pero no, ahora si entiendo a Alejandro Magno cuando le decía a sus soldados, a sus amigos:

Lo más grande y hermoso es vivir una vida con valor y coraje y morir dejando una fama imperecedera.

Puede que yo no deje una fama imperecedera, de toda la humanidad una ínfima parte son recordados… pero vivir la vida con valir y coraje… eso si hace que valga la pena vivirla.

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

Es que se me vienen las lágrimas pensando en eso! Si se conquista al miedo… que putas importa la muerte! (perdón pero es que yo lloro hasta despidiendo un avión de carga… herencia de mi madre que con cualquier cosa “se le hace el nudo”)

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

Pues señores, así como Alejandro sacrificó al Miedo antes de la batalla de Gaugamela, yo, que la mayoría de mi vida he sacrificado a Atenea la de los ojos grises, o a Apolo el que hiere de lejos, o a Eros que ese talporcual si se merece es que lo capen… desde hace un tiempo yo sólo le sacrifico al Miedo.

Me hace falta mucho… pero es un dios agradecido, mi dios PHOBOS acompañado de su amigo del alma, DEIMOS: el terror.

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

written by Saudade \\ tags: , , , , ,

Oct 15

Konstantinos Kavafis (Kavafy?) es para mí el mejor poeta de todos los tiempos.

Para mí la poesía se reduce a los tankas y haikus japoneses, y a la poesía de Kavafis. No existe más.

Muchas veces he intentado escribir algo sobre él, sobre “La ciudad”, “Ítaca”, “Velas”, entre otras, pero siempre me siento como haciendo un sacrilegio, como si no tuviera derecho.

Hoy no me importa, hoy sólo quiero pensar en uno de sus mejores poemas de canon, llamado: “Recuerda, cuerpo”.

Recuerda cuerpo

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto te amaron;
no sólo en qué lechos estuviste,
sino también los deseos que brillaron abiertamente
en los ojos que te vieron;
las voces temblorosas,
todo lo que el destino frustró.
Ahora que todos están en el pasado,
parece como si en realidad te hubieras
entregado a esos deseos.
Cómo deslumbraban.
Recuerda los ojos que te vieron,
las voces que temblaron por ti.
Recuerda, cuerpo.

Esta es mi versión, pero… cómo sonaría en su original griego koiné?

Recuerda, cuerpo…

written by Saudade \\ tags: