Como sabrás, mi nuevo motto es: “Los hechos hablan mucho más fuerte que las palabras”.
O como dirían los entrenadores de boxeo: “Don’t get distracted by the yelling, always watch the hands”
Y vaya si me ha servido, es que si te contara… hace relativamente poco me sirvió para darme cuenta (una vez más) de que me estaban cuentiando!
Si, tal como lo oyes, me estaban cuentiando. Y se sentía bien extraño porque en teoría yo, quien poseo el verbo (eso me han dicho), estaba en el lado receptor del verbo.
Y aun sabiendo lo “lejano de la realidad” que era lo que me decían, y aunque ella no sabía que, como siempre, yo sé más de lo parezco (esto a pesar de que mi cara de rumiante hace pensar que no sé ni mú (pun intended)). El caso es que la tía me estaba echando el cuento y a pesar de que yo sabía todo (o como siempre, por lo menos eso creo), por momentos flaqueaba.
Es que cuando le atacan a uno con sus propias armas es bien duro de asimilar. Fue como cuando Spassky le ganaba a Tal con ataques de mate… o como cuando me chimbean mis amigos (ver post pasado).
Volviendo al tema, eso es lo útil de mi nueva actitud: ser como un boxeador, hay que mirar las manos, no ponerle cuidado a lo que dicen. Las acciones, siempre las acciones. Las palabras normalmente mienten, o no dicen la verdad completa, pero las acciones son lo más honesto que hay de una persona.
¿Qué te dicen mis palabras? ¿Qué te dicen mis acciones?
¿Qué me quieren decir las tuyas?
P.D.: Si estoy más inconsistente que de costumbre, acháquenselo al hecho de que anoche comencé a tomar ZMA, y tuve los sueños más largos y vívidos de toda mi corta vida. Es impresionante, im-pre-sio-nan-te. Tan reales, tan largos… si sólo pudiera elegir mi sueño… por una sola vez… silent lucidity.

