Aug 20

Toda persona tiene sueños, tener hijos, casarse tener su casa, comprarse un carro nuevo, ser presidente de su compañia, graduarse.

El mio es uno un poco menos común, pero no por eso más especial.

El mio se forjó desde cuando aprendí a leer: mis primeros libros fueron de historia y geografía e incurablemente quedé marcado con el tema. Es una necesidad imperiosa, yo creo que así se deben sentir las mujeres cuando el tic tiac de su reloj biológico marca las 11:30 p.m.

El caso es que hace rato llegué a ese momento de la vida, variable para cada hombre, en el que cada ser humano se abandona a su demonio o a su genio, siguiendo una ley misteriosa que le ordena destruirse o trascenderse. (Yourcenar)

Por lo tanto no espero ser entendido, así como nunca he tratado de entender a los demás. Dejemos mejor que hable la elegía del Cavalier Montrose sobre Alejandro:

I will like Alexander reign,
And I will reign alone;
He either fears his fate too much,
or his desert are small,
Who will not put it to the touch
To win or lose it all

Fernsweh, o Wanderlust es la sed de lugares lejanos; es como la Saudade, pero de lugares. Sólo se calmará en el lago Baikal.

Este post tiene una relación directa con el anterior: Farewell

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Aug 09

Me perdonarán los dos (antes eran tres) gatos que leen (leían?) pero ustedes conocen el primer teorema del blogger:

La cantidad de posts es inversamente proporcional a los cambios de vida que esté sufriendo el blogger

Y uno de sus lemas: “Entre más cosas pasan, menos se escribe”

El caso es que sólo puedo pensar en ciertas cosas:

  • The secret of Happiness is freedom, and the secret of freedom is courage -Tucidides
  • The secret of health for both mind and body is not to mourn for the past, nor to worry about the future, but to live the present moment wisely and earnestly -Buda
  • conquer your fear and I promise you you will conquer death -Alejandro
  • All good things must be paid for, either before or after -Alejandro
  • All good things come for those who wait -Nose

Sólo pienso en esas cosas, obsesivamente…

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Nov 10

Probablemente todos los seres humanos pasamos por algún momento donde estamos convencidos del próximo fin del mundo. Y yo estoy hoy más que convencido de que está muy pronto.

Cuando yo tenía unos 8 años, leí un libro donde decían que el fin del mundo estaba muy cerca, porque Israel en 1948 se había constituído como estado y, según ese razonamiento, en alguna parte de la Biblia decía que esa era la “señal del fin”: que una generación después de eso se armaría el zumbulutre. Y una generación son 40 años… así que el fin del mundo estaba por los lados de 1988. Por lo visto ese libro pifió porque eso ya pasó hace como bastantico, no?

Pero tal vez por eso me quedó la idea de que cada año que cumplía lo estaba viviendo en tiempo extra. Y tal vez también por eso me parecía tan inconcebible la idea de la muerte, nunca pensé que me tocara a mí, siempre pensé que el fin del mundo me cojería vivo, era inconcebible morir y que todo siguiera como si ná. De allí venía mi obsesión con la inmortalidad.

Algunas razones para estar convencido del fin del mundo as we know it:

  • Una extraña enfermedad motora ataca a futbolistas italianos… ya se está regando! Yo pensé que esa incapacidad motora sólo le daba a los futbolistas colombianos!
  • Las abejas, señores, las abejas se están acabando. Gravísimo, no vayan a pensar, como yo pensé: “pues de malas a quienes les gusta la miel”, porque ese no es el problema, el problema es que sin abejas, no hay polinización, sin polinización no hay cultivos, capicci? Consulten en internet todo lo que quieran, las abejas se están acabando y nadie sabe porqué. A Einstein se le atribuye la frase: “si las abejas se van, a la raza humana le quedan cuatro años”…
  • La crisis financiera… eso no es camine almorcemos, eso va para largo y está bien peludo… los precios de las commodities están por el piso y es hasta ahora el comienzo… quie se iba imaginar el petróleo a 60 USD el barril? Pobre Chávez… se le acabó la dicha!

Pero para mí, la razón más fehaciente es una muy íntima y personal, y sobre todo una de lo cual yo mismo estoy convencido: I no longer fear death.

Para ponerlos en contexto, una ex mía muy cute ella me decía: “por favor si te vas a levantar una vieja no empecés con tu maricada de hablarle de Alejandro Magno y tu afán de inmortalidad y tu miedo a la muerte y todas esas cosas porque ahí si la espantás… “, pero lo bueno es que ahora… ahora ya no me da miedo !

El cambio de actitud se viene cocinando desde hace muchos meses, los tres gatos que seguimos este blog habremos notado que el tema de la muerte y la existencia últimamente se ha repetido mucho, por ejemplo en el post sobre Alejandro Magno, cuando le sacrificó al Miedo, o en el de las fotografías de personas antes y después de morir, o en el de mis primeras experiencias pensando en la muerte, ad infinitum.

El caso es que mucha gente que me conoce cree que soy inteligente, pero desafortunadamente yo, quien tengo que vivir conmigo mismo, sé que esto la verdad y muy muy a mi pesar no es cierto, simplemente leo rápido y mucho, tengo muy buena memoria (desafortunadamente) y a veces pienso más rápido.

Pero realmente soy tan común y corriente que da hasta tristeza todo el tiempo que pensé que era diferente.

En fin, pero ese no es el tema, el punto es que a pesar de eso, hay algo de lo que si me siento muy orgulloso, algo que si me parece un chispazo de genio, porque esa idea me quitó de una vez y por todas el miedo a la muerte.

La idea es la siguiente: a uno le da mucho miedo de la muerte, el dejar de existir, el dejar de ser, la pérdida de la consciencia, la perdida del yo, del ego. Por más creencias religiosas que se tengan, no hay nada demostrado, y la naturaleza nos indica que muy probablemente la muerte es simplemente el fin de todo proceso de consciencia.

Si a ustedes la idea de dejar de pensar y dejar de existir no les hace sentir un hueco en el estómago, pues los felicito, porque a mi si, y feo. Pero hubo un par de pensamientos, el primero que leí en alguna parte y el segundo si de mi cosecha, que me hacen tan tranquilo… que me hacen tan feliz…


  1. ¿Porqué me va a dar miedo la muerte? Porqué me va a dar miedo perder la consciencia, dejar de existir, dejar de ser, si todas todas las noches cierro los ojos voluntariamente y me obligo a dejar de pensar, a dejar de ser, obligo a mi cerebro a apagarse, y si no se apaga, lo apago a las malas (bendito zolpidem).

    Y no hay sensación más tranquilizadora que saber que en cualquier momento nos hace caso y se apaga y dejamos de existir, no sabemos y no nos importa dónde estamos en ese momento. ¿Quien somos cuando soñamos? ¿Somos quien sueña? ¿Quién somos cuando dormimos y no soñamos? Dejamos de existir? Dónde está el ego? Dónde estan nuestros deseos? Ah?

    Tal vez por eso sentía celos de mis amantes al verlas dormir, porque a pesar de que se veían preciosas, no eran ellas en ese momento… y en cierto modo descansaban de mí…

  2. Pero el pensamiento que me hace sentir orgulloso de haberlo descubierto, comienza meditando en el hueco en el estómago que se siente cuando uno piensa en que al morir, dejará de existir por el resto del tiempo, de la eternidad.

    Como dijo un monje británico que no recuerdo ahora: piensen en una noche oscura y tormentosa, una casa con un fuego en la chimenea y dos ventanas, una a cada pared. Mientras todos se calientan y ven el fuego entra una golondrina atraída por la luz y el calor, y un instante después sale por la otra ventana y nadie siquiera nota su paso. ESA ES LA VIDA HUMANA. Un momento de tiempo fugaz en la eternidad, a quien recuerdan sus seres queridos por unos momentos antes de partir ellos al lágamo del olvido.

    Para mi lo duro de la muerte era dejar de existir y saber que el tiempo iba a seguir pasando por los siglos de los siglos y yo no estaría allí. Lo que descubrí no sé cómo y que me permite seguir viviendo a pesar de esta terrible idea, es la siguiente pregunta:

    ¿porqué me voy a preocupar por los eones de tiempo que pasen después de mi muerte, si nunca jamás me he preocupado por los infinitos tiempos ANTES DE QUE YO NACIERA? Si no era nadie antes de nacer (y no me importaba ni mu), porqué me iba a importar el hecho de dejar de existir al morir?

Yo no sé qué puedan pensar de esto, mínimo lo primero que piensan es que este man se la fumó verde, pero no, ahora si entiendo a Alejandro Magno cuando le decía a sus soldados, a sus amigos:

Lo más grande y hermoso es vivir una vida con valor y coraje y morir dejando una fama imperecedera.

Puede que yo no deje una fama imperecedera, de toda la humanidad una ínfima parte son recordados… pero vivir la vida con valir y coraje… eso si hace que valga la pena vivirla.

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

Es que se me vienen las lágrimas pensando en eso! Si se conquista al miedo… que putas importa la muerte! (perdón pero es que yo lloro hasta despidiendo un avión de carga… herencia de mi madre que con cualquier cosa “se le hace el nudo”)

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

Pues señores, así como Alejandro sacrificó al Miedo antes de la batalla de Gaugamela, yo, que la mayoría de mi vida he sacrificado a Atenea la de los ojos grises, o a Apolo el que hiere de lejos, o a Eros que ese talporcual si se merece es que lo capen… desde hace un tiempo yo sólo le sacrifico al Miedo.

Me hace falta mucho… pero es un dios agradecido, mi dios PHOBOS acompañado de su amigo del alma, DEIMOS: el terror.

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

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Oct 09

Si te estrellas, pues simplemente recoges los pedazos y arrancas de nuevo.


Cuando era mucho más joven, la niña que era mi novia en esa época me decía cariñosamente que por favor cuando le fuera a tirar los doberman a alguna mujer no le hablara de mi obsesión doble: Alejandro Magno y la inmortalidad, que les hablara de cosas más suaves, que no las asustara así tan de entrada.

De Alejandro Magno ya he hablado muchas veces, es realmente un personaje extraordinario. En todo. En la antiguedad a veces elevaban a personas a la categoría de dioses después de muertos; él se lo merecía en vida. Tal vez lo que más le admiro es la confianza tan enorme que se tenía.

Pensemos por ejemplo en la batalla de Gaugamela, o Arbela. Alejandro estaba en Asia con un ejército de unos 40.000 hombres, los mejores del mundo, eso si, pero nada comparado con la horda de soldados de todos los confines del imperio persa: medos, sirios, escitas, bactrianos, partos, escitas, y un largo etcétera. Según los historiadores antiguos eran un millón de hombres, pero la verdad los modernos no creen que logísticamente se pudiera mantener un ejército de ese tamaño por mucho tiempo. Los cálculos dan ahora para unos 200.000. Es decir, desventaja de 5 a 1.

Alejandro Magno dejó que su enemigo preparara su ejército durante dos años. Dejó que eligiera el sitio: una planicie en Asiria muy cerca de la antigua ciudad de Nïnive. Dejó que durante meses aplanara ese lugar para que su caballería y sus carros falcados (carrozas con espadas en las ruedas) se pudieran mover sin ninguna traba.

¿Porqué hizo eso? Porque quería tener una batalla definitiva, y que no hubiera ninguna excusa. Tenía que ser una victoria decisiva, sin atenuantes y sin que el ejército enemigo pudiera pelear otro día.

La batalla de Gaugamela enfrentó a 40.000 contra mínimo 200.000. Y los 200.000 no eran mancos, eran los mejores soldados del imperio persa, incluso había muchos escitas, los antepasados de los hunos y mongoles. Si les interesa saber cómo fue la batalla, pueden consultar diferentes sitios de historia militar para que vean la genialidad del plan de Alejandro, pero lo que a mi me interesa contar es un par de cosas:

  • El día anterior a la batalla, Alejandro se reunió en un concejo de guerra con sus generales y les mostró su plan. Yo por lo menos le habría dicho que me parecía una locura pelear superado 5 a 1, en un lugar plano, sin obstáculos naturales, ni rios, ni montanas y máxime cuando el enemigo tenía por lo menos 40.000 soldados de caballería. Conclusión, los iban a rodear, es más, los rodearon, pero Alejadro tenía un plan genial. Convenció a sus generales con su plan , luego hizo reconaissance del sitio donde se iba a pelear al otro día y se fue a dormir.

    ¿Cómo habrían dormido ustedes? A mi la emoción, los nervios, la anticipación, la ansiedad, no me hubieran dejado tranquilo. Sobre todo la responsabilidad, saber que si me equivoco no sólo muero yo sino también los 40.000 que me acompañan desde hace 2 años.

    Pero Alejandro durmió como un bebé. Durmió tan profundamente que cuando lo fueron a despertar al siguiente día… tuvo que ir su general Parmenio con la armadura y el desayuno en la mano porque Alejandro dormía profundamente… el día más importante de su vida y dormía como si al otro día no pasara nada…
    Es o no es tenerse mucha confianza!
  • Ante de cualquier batalla, la costumbre de los griegos era hacer un sacrificio a un dios, normalmente Zeus protector, y luego cantar un peán (himno). Pero Alejandro no sacrificó a Zeus salvador, ni a Apolo, sino al último dios a quien se le ocurriría uno sacrificarle antes de una batalla: sacrificó al Miedo, Phobos.

    En la película de Oliver Stone, que por cierto es buenísima (la versión final del director, no la que pasaron por cine) se ve cuando Alejandro arenga a sus soldados:

    Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

    Y luego, se puso a la punta de su escuadrón de caballería élite, de sus hetairoi, de los que iban a dar el coup de grâce en la batalla y les dió, como de costumbre, el santo y seña del día. Sólo que el de ese día era especial, nada más y nada menos que los dos caballos del dios Ares:

    Phobos ka deimos:Miedo y terror


Adivinen quién ganó ese día.

Conquisten sus miedos, y les prometo que vencerán la muerte.

¿A qué le tengo miedo?

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May 14

Temujin, o Genghis Kan para los amigos, les dio la receta para la felicidad a quienes le preguntaron en una fiesta:

No hay nada más placentero en la vida que vencer a tus enemigos y verlos arrodillados frente a ti, quitarles sus riquezas, montar sus caballos y acostarse con sus mujeres e hijas mientras ellas lloran y forcejean.

Por otra parte, para Alejandro III de Macedonia, o Alejandro Magno, el ideal de la felicidad era:

Lo más grande y hermoso es vivir una vida con valor y coraje y morir dejando una fama imperecedera.

Probablemente la respuesta esté entre estas dos opciones…

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