Aug 18

Hoy comprendí porqué detesto las despedidas: porque son inútiles.

De quienes vale la pena despedirse, no es necesario, uno nunca los deja.

De quienes no vale la pena despedirse, no tiene sentido hacerlo, ni a ellos les interesa ni a uno.

Además, detesto los ceremoniales, esas reuniones donde sólo importan 3 o 4 y los demás están de chisme y noveleo.

Así que nunca esperen que me despida porque si me importan… siempre estaré allí.

written by Saudade \\ tags: ,

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