Aug 28

Primera parte aquí (Nunca más fondos ! (1))

Los dolores y las lesiones hacen parte de la vida de quien hace ejercicio. A los 20 años uno es Supermán: puede hacer lo que quiera y como lo quiera y nunca le dolerá nada.

Une se recupera à la Wolverine: una noche de rumba se cura durmiendo hasta las 11 am y casi ni guayaba hay; una torcedura de tobillo jugando futbol se pasa con un poquito de hielo y un par de dias cojeando. Nada es preocupante, todo tiene solución rápida.

Después de cierta edad las cosas no son tan simples, pero eso ustedes o ya lo saben para su desgracia, o lo descubrirán pronto para su sorpresa.

Para no asustarlos más comencemos mejor con esta historia, que tiene que ver con mi dolor de hombro derecho.

Empezó hace unos años, en el 2009 diría yo; ninguna causa directa pero muchas que contribuyeron: postura ingenieril (8 horas o más diarias en un computador), ejercicio con tal vez un par de burradas, un episodio donde mi brazo fue movido de forma brusca en una posición donde no debía, etc.

El caso es que este dolor llegó gradualmente y ya nunca se quiso ir: sobrevivió a 2 infiltraciones (una en Francia y otra en Colombia) ah cosa dura de la cual no me siento todavía en capacidad de escribir; sobrevivió también a mucha terapia física, kinesiotaping, masajes, pomadas, en fin.

Hoy, digamos que lo tengo controlado, es decir, puedo hacer ejercicio y no me molesta tanto en la vida cotidiana, pero toco madera porque él está ahí esperando a que me descuide para vovler a aparecer.

Para evitarlo estiro religiosamente el pectoral menor y trapecios varias veces al dia; muchos ejercicios para mejorar la postura, muchas face pulls y rows y sobre todo calentamiento muy gradual cuando hago ejercicio; además de la mágica pomada del tigre (Tiger Balm), Omega-3 a la lata y foam rolling como un descosido.

Si hago todo eso con juicio, pero sobre todo si no abuso del hombro, se comporta bien. Cuando hago algo que no debería hacer el llora como bebé pidiendo teta.

Por ejemplo: en febrero luego de pasar dos semanas con dolor de hombro y a punta de hielito, me di cuenta que a mis hombro no le gustan los levantamientos laterales de hombro. Lección aprendida, no se harán nunca más.

El post de hoy trata de otra lección aprendida, con visita chistosa a Urgencias de paso.

Un buen dia de Mayo, después de haber terminado una serie de ejercicios sabrosa en el gimnasio, me dió por hacer fondos. Nada raro, 3 series de 10; nada comparado con lo que se hacía hace unos años: sólo para botar algo de energía que todavía me sobraba.

Un par de días después al acostarme a dormir sentí una punzada en el pecho pero no le dí importancia porque tenía unas semanas pesadas en el trabajo entonces lo atribuí al estrés.

La noche siguiente ocurrió de nuevo.

El dia siguiente después de almorzar estaba en mi computador y me dió de nuevo, mucho más fuerte. Como buen hombre no le puse cuidado y seguí como si nada.

(Continuará…)

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Dec 10

Todos los días a las 12 en punto, se activa el scan del antivirus de mi laptop. Algunas veces me doy cuenta cuando sale la ventanita al lado del reloj contándome ese detalle, pero la mayoría de las veces me doy cuenta al volver de almorzar, porque como sabrán los que me conocen… yo almuerzo a las 11:50.

Es por eso que casi siempre, cuando me vuelvo a sentar, encuentro al laptop caliente y leeento. Lento de abrir una ventana del browser y que la piense, lento de hablar con alguien por el msn y que se demore activando la conversación. Es ahí cuando recuerdo que el antivirus está recorriendo el disco y buscando animalitos raros.

Sólo he dejado que termine un par de veces. En las demás, más me demoro en darme cuenta que el antivirus está activo que en matarlo. Y siempre pienso: “debería dejarlo hacer su trabajo”, pero es que me hace tan miserable la vida que prefiero matarlo de una y que no moleste.

 

Con mi vida pasa lo mismo, harto de pensar en todas las ramificaciones de mis actos, trabajo, leo, escribo, escucho música, voy al gimnasio, como, como más, hago todo sin parar, sin pensar. ¿Qué por qué leo tanto? Porque leyendo no pienso. ¿Qué por qué canto en el carro? Porque cantando no pienso (eso dirán los del carro del lado, quienes siempre se burlan)

¿Qué porqué juego dota? Porque la dota dura una hora, se ríe uno como descosido, siempre acaba sin mayor trascendencia, y lo único que lo preocupa a uno es en creepear más, no dejarse matar, hacer las cosas cuando son y como son, y ya.

El único momento cuando se me prende el scan es al acostarme a dormir. Ahí si se me alborota toda la pensadera acumulada porque en ese momento no estoy haciendo nada. Por eso tenía tantos problemas para dormir. Ah y no me recuerden cuando me quedaba dormido pero me despertaba a las 4 am sin poder conciliar el sueño de nuevo… eso si es desagradable.

Por eso ahora soy feliz, normalmente estoy tan cansado por el gimnasio que caigo como una plasta, y cuando presiento que el cansancio no es lo suficiente para quedarme dormido de una, para eso está el bendito zolpidem… media pepa y tenga, eso es mano de santo.

Dormir es morir cada noche.

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