Jul 06

Yo creo que todos tenemos en algún grado un gusto por el dolor, algunos muy poco, pero en general lo suficiente para que todos los seres humanos hagamos cosas que nos causan dolor, a veces por placer, a veces sólo por el dolor (los que se han casado me entienden)

Normalmente eso se despierta en la infancia cuando uno tiene un diente flojo y se lo mueve con la lengua, con los dedos y dele que dele a pesar del dolor… y a pesar de que no tiene ningún sentido hacerlo, pero se hace. O también con un moretón en una pierna, doloroso pero imposible de ignorar: obligatorio apretarlo para que duela más.

En mi caso, me encanta el dolor causado por el estiramiento: ese dolor que está a punto de ser insoportable mientras respira, se relaja y se da cuenta de que se puede un poquito más, siempre se puede un poquito más, y luego por la fiebre de estirar ya no se puede ni pensar y cada fibra del cuerpo grita para que acabe pero no acaba… el tiempo pasa muy despacio, muy despacio. Ese dolor se vuelve abrumador si en ese momento se contrae el músculo que se está estirando lo más duro que se pueda, cuando se hace con el cuadríceps en un split frontal se ve “the other side”. Pero lo paradójico es que el mayor estiramiento y relajación sólo se logran después de la contracción más fuerte (acompañada del dolor más fuerte)… alguna lección de vida debe haber allí.

También me gusta el dolor DOMS: delayed onset muscle soreness. Ese dolor que ocurre cuando uno vuelve al gimnasio después de un tiempo de no hacer ejercicio, o el dolor que ocurre cuando uno hace algo radicalmente diferente en el gym. Los que lo conocen saben que es incapacitante, y lo peor de todo es que no hay nada que hacer al respecto, no vale estirar, no vale calentar, no vale enfriar, no vale tomar agua. Cuando toca toca y no hay nada que hacer. A mi me encanta ese dolor, me gusta apretar los músculos y que duela, me gusta estirar y masajear las partes doloridas…es una prueba de temple.

Ahora descubrí un nuevo dolor: foam rolling. Es una técnica que consiste en rodar varias partes del cuerpo sobre un cilindro duro, es un instrumento de tortura que yo fabriqué con un tubo de pvc forrado de un material suave que hace ver estrellas, y si se hace cuando se tiene DOMS mucho mejor 🙂

En teoría este foam rolling es una forma de self myofascial release: una técnica para ajustar tejidos blandos y relajar y estirar ciertos músculos. En la práctica es una tortura que en ciertos momentos me pregunto si me la hicieran sería capaz de no confesarlo todo. Pero es deliciosa.

Por último, en vista de mis variadas lesiones me he dado cuenta de varias cosas en mis visitas a las fisioterapeutas. Así como para ser conductor de bus o taxi es casi indispensable ser hombre (por aquello de la brutalidad), para ser fisioterapeuta hay que ser mujer (por aquello de infligir dolor a sus semejantes y disfrutarlo).

Les brillan los ojos al hacer masaje, se divierten cuando uno brinca con la aplicación de ciertas torturas eléctricas, se rien cuando uno se queja al hacer cierto ejercicio, y aman hacer estiramientos solo para ver como les piden piedad. Pero son lo máximo, Dios las bendiga a todas y al dolor que tan amablemente nos causan… porque si de mi dependiera, tendría terapia todos los dias solo por disfrutar el dolor.

¿Soy el único al que le gusta el dolor?

written by Saudade \\ tags: , , , ,

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