Sep 18

Las respuestas, como siempre, ya las ha visto alguien antes.

En este caso, Ulises en la Odisea.

Primero llega al país de los lotófagos después de una tormenta que se desató cuándo ya estaba a punto de llegar a su destino, la añorada Ítaca, donde no hay pasto para caballos.

Se llamaba país de los lotófagos porque sus habitantes comían una planta llamada loto. Quien la probaba pensaba que era el fruto más delicioso que hubiera probado en su vida y no quería dejar de comerla. Hasta allí no pasaba nada raro, pero la fruta tenía un pequeño efecto secundario: quien la come olvida todo lo que sabe, olvida su pasado, su familia, su patria, sus problemas y hasta su nombre.

A veces creo entender porqué Ulises se fue despavorido del país de los lotófagos, pero a veces no estoy tan seguro… es tan mala la plantita aquella? Será?

Luego cayó donde la maga Circe, una joyita de esas contra quienes la mamá de uno lo previene sin exito: reza la historia que el rey de los sármatas se enamoró perdidamente (cuándo no se enamora uno perdidamente?) de ella y se atrevió a desposarla sin conocer de su pasado como bruja y de su temperamento algo fuerte. Pero como ante un hombre enamorado no hay razones que valgan, el rey se casó con ella más entregado que … (no se me ocurre metáfora) y se encontró con un par de sorpresas: la primera, la dulce niña no se iba a dejar mandar de nadie y mucho menos de su esposo por muy rey que fuera; y la segunda: la tierna mujer quería gobernar sola y se despachó a su maridito en plena luna de miel con uno de sus venenos.

Apenas para llevarla a casa a presentarla a los papás, no?

Bueno el caso es que Ulises llegó a la isla de la maga Circe sin saber lo peligroso del asunto y envió a sus compañeros de aventuras a explorar el lugar. Ya conocen el resto de la historia: encontraron a la bruja, la bruja les dio una poción y los convirtió en cerdos.

Los dejó igualitos, diría una amiga despechada.

Ulises muy valiente fue al palacio de la maga a ver qué podía hacer, afortunadamente el dios Hermes (Mercurio) le dió una hierba que lo protegía del bebedizo. Entró al palacio, recibió la comida y bebida que le brindó Circe, quien probablemente fue la primera que descubrió aquello de que a un hombre se le llega por el estómago, y cuando lo iba a tocar con su varita para volverlo marranito se encontró con que el hechizo no servía contra Ulises, quien aprovechando el susto la obligó a punta de espada a devolver a su estado normal a sus amigos.

Debería dejarlos como estaban, apunta mi amiga.

Como la primera impresión es la que cuenta, uno pensaría que Ulises salió como alma que lleva el diablo, pero no, se quedó un año completo con la maga! y no precisamente hablando de brujerías sino que pasaron a manteles!

Y después dicen que los hombres somos inteligentes! Si como no…

Cómo es tan bruto y se queda un año en pleno idilio con una maga que en cualquier momento lo hechiza y lo jode! Mi amiga aquí me dice que lo que pasó fue que Hermes le dio a Ulises un amuleto, pero que ese le servía contra el conjuro que convertía a los hombres en animales; para el que los embobaba no le dio ninguno.

Y es que supongo que tenía que estar muy buena la amiga Circe para uno quedarse tanto tiempo, arriesgando su alma en el proceso. Ningún hombre haría eso, o si? Por lo menos yo nunca… 😉

Ulises perdió puntos, podrá ser muy inteligente y muy ingenioso, podrá haber ideado lo del caballo de Troya, pero en cuanto a mujeres ahí si pifió: eso es buscarle males al cuerpo, y al alma de paso.

Pero quien es capaz, aquí entre nos, de criticarlo? Quien crea que puede, que tire la primera piedra.

Tiempo después de que salieron por fin de esa isla y por razones que no vienen al caso, una tempestad acabó con sus barquitos y murieron todos sus compañeros. Ulises llegó sólo y desamparado a la isla de Calipso, una diosa del mar quien lo recogió a punto de morir y se enamoró de él. Como buena mujer encaprichada lo quería, y mucho, pero para ella solita: tanto así que le ofreció la inmortalidad para que vivieran juntos por siempre.

Si la tentación de Circe consistía en ver pasar la vida dedicado a los instintos animales, la de Calipso era la vida eterna, pero con un precio, tener que pasarla a su lado. Y es que la diosa no le iba a dar ese tremendo regalo así de gratis, ya decía Homero desde épocas inmemoriales que “los dioses por una cosa buena dan dos malas”: parece que hablara de las relaciones hombre-mujer 😛

Por eso desde la antiguedad previenen contra los “regalos griegos”. Y vaya si son peligrosos estos regalos, igual que los regalos de mujer: te dan su sonrisa, te dan alegría, pero a cambio te piden el alma. Y no se engañe a si mismo pensando que puede regatear, ellas se cobran por derecha y de entrada, más fácil regatea uno con la DIAN.

Pero como muchos ya sabrán, y si no lo saben lo descubrirán dolorosamente dentro de poco, ante una sonrisa unos ojos y un olor los hombres somos por demás impotentes, así que Ulises a pesar de amar a su Penélope se quedó la bobadita de ocho o nueve años en la isla de Calipso. Sólo pudo salir cuando Zeus envió a Hermes con la orden a la diosa de que lo liberara y le ayudara a construir una barca para que volviera a su casa.

Segunda vez que lo salvaba el dios Hermes.

Para mi la parte más triste de la Odisea es donde Ulises se encuentra con Nausicaa. A Ulises le había pasado de todo, había estado a punto de llegar a su casa dos veces y siempre pasaba algo, tenía a la mitad de los dioses del Olimpo en su contra y todos le buscaban el quiebre, hasta Zeus que la mayoría del tiempo lo llevaba en la buena un dia le destruyó el último barco que le quedaba con un rayo por haberse comido a los toros del dios Sol. La única que siempre estuvo con él fue Minerva o Atenea la de los ojos glaucos.

Ulises después de muchos días de naufragio llega a una playa, no sabe si encontrará gente amiga o un monstruo que lo quiera devorar, y para su fortuna se encuentra con la otra mujer buena de la Odisea (la otra fue Penélope).

Nausicaa era una princesa que fue con sus doncellas a lavar su ropa al rio y a jugar a la pelota, y allí encontró a Ulises barbado, desnudo, quemado por el sol, un completo indigente. Pero Atenea hizo que Nausicaa tuviera piedad de él y lo ayudara, claro que a eso contribuyó también el que Ulises le hablara gentilmente (todo entra por los oídos). Ella lo ayudó, lo llevó al palacio de su padre, donde le dieron comida, ropa y lo trataron amablemente al enterarse quién era.

La princesa se enamoró se él, y fue la única de todas las mujeres que no le quería dar un regalo griego. Sólo le dijo que se quería casar con alguien como él, y que si él se quedara… sería muy feliz con ella. Pero al mismo tiempo le dió un barco con los mejores remeros feacios para que lo llevaran lo más rápido posible a Ítaca. O sea, la mujer perfecta.

¿Porqué no se quedó Ulises con Nausicaa, la de hermosos brazos?

Pero la parte que nunca entendí de Ulises ni de la Odisea fue la de las sirenas. Ulises estaba con sus compañeros y no recuerdo si por indicaciones de la maga Circe o del ciego Tiresias (estoy escribiendo de oído) supo que más adelante tenía que pasar por la isla de las sirenas: una isla rodeada de arrecifes peligrosos, que cualquier marino en uso de sus cabales evitaría por seguridad, pero que estaba poblada por las sirenas, criaturas con cabeza de mujer y cuerpo de pájaro que cuando veían un barco empezaban a cantar tan bella y atractivamente que enloquecían a los marinos, los hechizaban de forma que no querían hacer otra cosa sino estar con ellas (y por “estar con ellas” quiero decir precisamente lo que se están imaginando).

Mi amiga despechada acaba de indicarme que según ella, las sirenas no tenían que hacer nada para que los hombres se pusieran de esa forma, que los hombres se ponen asi solitos.

El caso es que cuando los marinos escuchaban a las sirenas se desesperaban y no podían hacer otra cosa que navegar hacia la isla donde se estrellaban con los arrecifes, naufragaban, y las sirenas se los comían. (Y por comer no hablo de lo que ustedes se están imaginando, hablo de que aprovechaban que estaban medio heridos o muertos y los destrozaban con sus garras y al buche)

Yo no sé que metáfora puede ser más clara que ésta.

Como siempre, los griegos ya lo sabían.

Porqué no le enseñan a uno esa clase de cosas desde chiquito? No es sino que a un niño le hagan entender la historia de las sirenas, lo hagan leer “Rojo y Negro” de Stendhal, unas cuántas historias de Maupassant y quitar un bra en menos de 2 segundos bajo cualquier situación y ya la educación básica que necesita para ser hombre está cubierta.

Volviendo al tema, la parte que nunca pude entender de la Odisea fue precisamente ésta, cuando Ulises pasa por esa isla y le cuenta a sus compañeros de expedición lo peligrosa que es la cosa y cómo todos tienen que taparse los oídos con cera para no arriesgarse a oir nada, porque quien oye los cantos de sirena se enloquece y se va para la isla, nada que hacer, se va porque se va. Todos muy obedientes se tapan bien con la cera, excepto Ulises, quien pide que lo amarren al mástil pero que lo dejen oir lo que cantan las sirenas.

¿Porqué Ulises, quien sabía lo peligroso del asunto, es quien pide escuchar el canto de las sirenas?

¿Porqué escuchamos el canto de las sirenas?

Esta es la introducción a la “Teoría General”.

written by Saudade \\ tags: , , , , , ,

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