Jan 09

Cuando yo ya no esté, no habrá más rosas, cipreses,
labios rojos
ni vino perfumado. No habrá más albas ni crepúsculos,
alegrías ni penas.
El universo no existirá,
pues su realidad depende de nuestro pensamiento.

Omar Khayyam

Convencido como estoy que el morir dejaremos de existir, no puedo menos que disfrutar cada instante de la vida, incluso los aburridos.

Preferiría vivir sin dolor, pero creo que después de los 30 años uno ya no tiene ni el cuerpo ni el alma ni el corazón nuevos para estrenar, han acumulado ya lesiones, golpes y lecciones; de modo que solo queda vivir con los resultados de nuestras acciones.

Como dice el Bagavad Gita: “Actuar sin pensar en el fruto de la acción: la única forma de escapar a la rueda infinita del saṃsāra” porque toda acción que hagamos traerá insospechadas consecuencias: el libre albedrío no es sino una ilusión, así que actuemos sin preocuparnos tanto por el resultado, que igual no depende de nosotros.

Como dice el epitafio:

Aquí yace el gran Sardanapalo, Rey de Asiria
quien construyó Tarso en un sólo dia.
Caminante: come, bebe y folla… el resto en la vida no vale la pena

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Jul 28

Nadie puede regresar el tiempo.
Nadie puede volver atrás la vida.
La vida siempre continúa y no puede parar ni volver su curso.
No hay señales de la velocidad con que pasa, fluye en silencio.

Su vida no será más larga por el edicto de un rey, o menos de un dios
ni por la amabilidad de la gente.
Su transcurrir será tan rápido como el dia que comenzó.
Sin pausa, sin paradas, sin prisas.

Cuando termine de vivir, todo acabará.
Todo volverá al mismo estado que estaba
antes de su nacimiento.

Nadie lo recordará, así como nadie sabía nada
de usted antes de nacer.

No existe otra vida.
Todos lo deseamos.
Pero no existe.

Si no lo hace, nunca lo hará

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Dec 10

Todos los días a las 12 en punto, se activa el scan del antivirus de mi laptop. Algunas veces me doy cuenta cuando sale la ventanita al lado del reloj contándome ese detalle, pero la mayoría de las veces me doy cuenta al volver de almorzar, porque como sabrán los que me conocen… yo almuerzo a las 11:50.

Es por eso que casi siempre, cuando me vuelvo a sentar, encuentro al laptop caliente y leeento. Lento de abrir una ventana del browser y que la piense, lento de hablar con alguien por el msn y que se demore activando la conversación. Es ahí cuando recuerdo que el antivirus está recorriendo el disco y buscando animalitos raros.

Sólo he dejado que termine un par de veces. En las demás, más me demoro en darme cuenta que el antivirus está activo que en matarlo. Y siempre pienso: “debería dejarlo hacer su trabajo”, pero es que me hace tan miserable la vida que prefiero matarlo de una y que no moleste.

 

Con mi vida pasa lo mismo, harto de pensar en todas las ramificaciones de mis actos, trabajo, leo, escribo, escucho música, voy al gimnasio, como, como más, hago todo sin parar, sin pensar. ¿Qué por qué leo tanto? Porque leyendo no pienso. ¿Qué por qué canto en el carro? Porque cantando no pienso (eso dirán los del carro del lado, quienes siempre se burlan)

¿Qué porqué juego dota? Porque la dota dura una hora, se ríe uno como descosido, siempre acaba sin mayor trascendencia, y lo único que lo preocupa a uno es en creepear más, no dejarse matar, hacer las cosas cuando son y como son, y ya.

El único momento cuando se me prende el scan es al acostarme a dormir. Ahí si se me alborota toda la pensadera acumulada porque en ese momento no estoy haciendo nada. Por eso tenía tantos problemas para dormir. Ah y no me recuerden cuando me quedaba dormido pero me despertaba a las 4 am sin poder conciliar el sueño de nuevo… eso si es desagradable.

Por eso ahora soy feliz, normalmente estoy tan cansado por el gimnasio que caigo como una plasta, y cuando presiento que el cansancio no es lo suficiente para quedarme dormido de una, para eso está el bendito zolpidem… media pepa y tenga, eso es mano de santo.

Dormir es morir cada noche.

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Nov 10

Probablemente todos los seres humanos pasamos por algún momento donde estamos convencidos del próximo fin del mundo. Y yo estoy hoy más que convencido de que está muy pronto.

Cuando yo tenía unos 8 años, leí un libro donde decían que el fin del mundo estaba muy cerca, porque Israel en 1948 se había constituído como estado y, según ese razonamiento, en alguna parte de la Biblia decía que esa era la “señal del fin”: que una generación después de eso se armaría el zumbulutre. Y una generación son 40 años… así que el fin del mundo estaba por los lados de 1988. Por lo visto ese libro pifió porque eso ya pasó hace como bastantico, no?

Pero tal vez por eso me quedó la idea de que cada año que cumplía lo estaba viviendo en tiempo extra. Y tal vez también por eso me parecía tan inconcebible la idea de la muerte, nunca pensé que me tocara a mí, siempre pensé que el fin del mundo me cojería vivo, era inconcebible morir y que todo siguiera como si ná. De allí venía mi obsesión con la inmortalidad.

Algunas razones para estar convencido del fin del mundo as we know it:

  • Una extraña enfermedad motora ataca a futbolistas italianos… ya se está regando! Yo pensé que esa incapacidad motora sólo le daba a los futbolistas colombianos!
  • Las abejas, señores, las abejas se están acabando. Gravísimo, no vayan a pensar, como yo pensé: “pues de malas a quienes les gusta la miel”, porque ese no es el problema, el problema es que sin abejas, no hay polinización, sin polinización no hay cultivos, capicci? Consulten en internet todo lo que quieran, las abejas se están acabando y nadie sabe porqué. A Einstein se le atribuye la frase: “si las abejas se van, a la raza humana le quedan cuatro años”…
  • La crisis financiera… eso no es camine almorcemos, eso va para largo y está bien peludo… los precios de las commodities están por el piso y es hasta ahora el comienzo… quie se iba imaginar el petróleo a 60 USD el barril? Pobre Chávez… se le acabó la dicha!

Pero para mí, la razón más fehaciente es una muy íntima y personal, y sobre todo una de lo cual yo mismo estoy convencido: I no longer fear death.

Para ponerlos en contexto, una ex mía muy cute ella me decía: “por favor si te vas a levantar una vieja no empecés con tu maricada de hablarle de Alejandro Magno y tu afán de inmortalidad y tu miedo a la muerte y todas esas cosas porque ahí si la espantás… “, pero lo bueno es que ahora… ahora ya no me da miedo !

El cambio de actitud se viene cocinando desde hace muchos meses, los tres gatos que seguimos este blog habremos notado que el tema de la muerte y la existencia últimamente se ha repetido mucho, por ejemplo en el post sobre Alejandro Magno, cuando le sacrificó al Miedo, o en el de las fotografías de personas antes y después de morir, o en el de mis primeras experiencias pensando en la muerte, ad infinitum.

El caso es que mucha gente que me conoce cree que soy inteligente, pero desafortunadamente yo, quien tengo que vivir conmigo mismo, sé que esto la verdad y muy muy a mi pesar no es cierto, simplemente leo rápido y mucho, tengo muy buena memoria (desafortunadamente) y a veces pienso más rápido.

Pero realmente soy tan común y corriente que da hasta tristeza todo el tiempo que pensé que era diferente.

En fin, pero ese no es el tema, el punto es que a pesar de eso, hay algo de lo que si me siento muy orgulloso, algo que si me parece un chispazo de genio, porque esa idea me quitó de una vez y por todas el miedo a la muerte.

La idea es la siguiente: a uno le da mucho miedo de la muerte, el dejar de existir, el dejar de ser, la pérdida de la consciencia, la perdida del yo, del ego. Por más creencias religiosas que se tengan, no hay nada demostrado, y la naturaleza nos indica que muy probablemente la muerte es simplemente el fin de todo proceso de consciencia.

Si a ustedes la idea de dejar de pensar y dejar de existir no les hace sentir un hueco en el estómago, pues los felicito, porque a mi si, y feo. Pero hubo un par de pensamientos, el primero que leí en alguna parte y el segundo si de mi cosecha, que me hacen tan tranquilo… que me hacen tan feliz…


  1. ¿Porqué me va a dar miedo la muerte? Porqué me va a dar miedo perder la consciencia, dejar de existir, dejar de ser, si todas todas las noches cierro los ojos voluntariamente y me obligo a dejar de pensar, a dejar de ser, obligo a mi cerebro a apagarse, y si no se apaga, lo apago a las malas (bendito zolpidem).

    Y no hay sensación más tranquilizadora que saber que en cualquier momento nos hace caso y se apaga y dejamos de existir, no sabemos y no nos importa dónde estamos en ese momento. ¿Quien somos cuando soñamos? ¿Somos quien sueña? ¿Quién somos cuando dormimos y no soñamos? Dejamos de existir? Dónde está el ego? Dónde estan nuestros deseos? Ah?

    Tal vez por eso sentía celos de mis amantes al verlas dormir, porque a pesar de que se veían preciosas, no eran ellas en ese momento… y en cierto modo descansaban de mí…

  2. Pero el pensamiento que me hace sentir orgulloso de haberlo descubierto, comienza meditando en el hueco en el estómago que se siente cuando uno piensa en que al morir, dejará de existir por el resto del tiempo, de la eternidad.

    Como dijo un monje británico que no recuerdo ahora: piensen en una noche oscura y tormentosa, una casa con un fuego en la chimenea y dos ventanas, una a cada pared. Mientras todos se calientan y ven el fuego entra una golondrina atraída por la luz y el calor, y un instante después sale por la otra ventana y nadie siquiera nota su paso. ESA ES LA VIDA HUMANA. Un momento de tiempo fugaz en la eternidad, a quien recuerdan sus seres queridos por unos momentos antes de partir ellos al lágamo del olvido.

    Para mi lo duro de la muerte era dejar de existir y saber que el tiempo iba a seguir pasando por los siglos de los siglos y yo no estaría allí. Lo que descubrí no sé cómo y que me permite seguir viviendo a pesar de esta terrible idea, es la siguiente pregunta:

    ¿porqué me voy a preocupar por los eones de tiempo que pasen después de mi muerte, si nunca jamás me he preocupado por los infinitos tiempos ANTES DE QUE YO NACIERA? Si no era nadie antes de nacer (y no me importaba ni mu), porqué me iba a importar el hecho de dejar de existir al morir?

Yo no sé qué puedan pensar de esto, mínimo lo primero que piensan es que este man se la fumó verde, pero no, ahora si entiendo a Alejandro Magno cuando le decía a sus soldados, a sus amigos:

Lo más grande y hermoso es vivir una vida con valor y coraje y morir dejando una fama imperecedera.

Puede que yo no deje una fama imperecedera, de toda la humanidad una ínfima parte son recordados… pero vivir la vida con valir y coraje… eso si hace que valga la pena vivirla.

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

Es que se me vienen las lágrimas pensando en eso! Si se conquista al miedo… que putas importa la muerte! (perdón pero es que yo lloro hasta despidiendo un avión de carga… herencia de mi madre que con cualquier cosa “se le hace el nudo”)

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

Pues señores, así como Alejandro sacrificó al Miedo antes de la batalla de Gaugamela, yo, que la mayoría de mi vida he sacrificado a Atenea la de los ojos grises, o a Apolo el que hiere de lejos, o a Eros que ese talporcual si se merece es que lo capen… desde hace un tiempo yo sólo le sacrifico al Miedo.

Me hace falta mucho… pero es un dios agradecido, mi dios PHOBOS acompañado de su amigo del alma, DEIMOS: el terror.

Conquer your fear, and I promise you’ll conquer death

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May 12

Mi obsesión por la muerte comenzó en algún momento indeterminado de mi infancia, muy poco después de aprender a leer. Pero no fue por algo que leí, sino por algo que vi: la explosión del Transbordador Espacial Challenger.

En mi casa había unos cuántos libros de divulgación general de astronomía, y por eso yo como buen niño estaba emocionado por esa gente que iba a viajar a las estrellas, incluso mis papás me regalaron una réplica de un transbordador con sus dos tanques a los lados. También era interesante la noticia de que una maestra iba a viajar como astronauta allí.

Cuando se supo la noticia de su explosión yo no comprendía obviamente qué había pasado, mi mente no podía lidiar con el hecho de que esas personas ya no existirían más, ya no pensarían, a no comerían, ya no hablarían. Si algunos niños aprenden sobre la muerte porque sus peces comienzan a flotar panza arriba en el acuario, yo vi la muerte por primera vez en la explosión del Challenger.

Luego la cosa se puso peor, porque un libro que leí hablaba sobre el cielo y sobre que pasaríamos toda la eternidad allí con Dios. Y yo pensaba, qué hace uno en toda la eternidad? Yo me imaginaba cosas como visitar cada planeta del universo, y en cada planeta vivir una vida, eso tomaría mucho tiempo, pero el tiempo precisamente era eterno, así que podría repetir eso miles de veces y la eternidad estaría hasta ahora comenzando. Allí sentía que la cabeza no me daba más y paraba de pensar y trataba de hacer cosas más acordes a mi edad. No podía comprender como la gente pensaba que iba a existir para siempre y eso no le ocasionaba molestias.

El siguiente golpe vino de leer literatura sobre los Testigos de Jehová, una de sus doctrinas indica que no existe el infierno, que Dios no es tan cruel como para castigar a alguien por toda la eternidad, sino que los pecadores al morir son aniquilados, es decir, simplemente dejan de existir. Si uno define la existencia como la capacidad de pensar (pienso luego existo), al dejar de existir se deja de pensar. Allí se me oprimía el pecho al imaginar a alguien que hasta un momento pensara en sus cosas y luego ya no más, ya no existe, ya no piensa, ya no tiene una segunda oportunidad, seguirá pasando la eternidad, tiempo sobre tiempo, y ya no existe. Yo no sé ustedes, pero sólo la idea de dejar de existir, de ya no ser, de apagarse y no volverse a prender, y que pasaría el resto del tiempo sin mí, me daba náuseas.

Y en ese momento comprendí mi ambivalencia nata, que se refleja en todo lo que hago en la vida, que siempre tengo dos opciones, dos ideas opuestas pero que no puedo vivir sin ninguna de ellas. Fue mi primera dicotomía, mi primer dilema: es terrible la idea de existir para siempre, tan terrible como la idea de un día dejar de existir.

Y nótese que no uso las palabras vivir o morir, porque si el morir es sólo pasar de un estado a otro, pero el alma sigue existiendo, entonces no es tan grave la cosa, es como trastearse de casa, como cambiarse de ropa. Si, si, ya sé que eso no es tan fácil como lo pinto, pero recuerden que tenía unos 5 años y a esa edad la muerte es algo tan lejano como el tener que pagar impuestos, es algo que sólo hacen las demás personas, no uno.

Continuará mañana

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