May 17

En el post anterior comencé con la idea de contar cómo es el proceso a seguir cuando se solicita un permiso a un superior en el Ejército Colombiano.

Todo le sorprende a uno cuando entra al ejército, como les contaba en el post pasado, todo es diferente, es un mundo con sus propias reglas, es como un juego de rol en el que uno comienza nivel 0 y lo sueltan en plena pelea y defiéndase mijo como pueda o si no se lo come el tigre, o mejor aun, lo mordió la vaca, mi lanza.

En el Ejército todo es burocracia, todo tiene un procedimiento. Si usted necesita pedir un permiso por cualquier razón, lo primero que debe saber es que en el Ejército nada se pide, sino que se solicita. Uno nunca dice: “Mi primero, necesito pedirle un favor”, sino “Mi primero, para solicitarle xxxx”, que se abrevia a “Mi primero, pa’tale”. (Primero es la forma de dirigirse a un sargento viceprimero, o primero)

Lo segundo que hay que saber es que, por lo menos cuando uno es cosco (conscripto, recluta, nuevo), uno pide esa clase de permisos al comandante de la compañía, quien suele ser un capitán comemierda a quien uno sólo ve una vez al dia en la formación de la mañana, donde se establece el parte del día y se presentan las novedades.

En ese momento el capitán dice, algún soldado necesita solicitar algo? Uno responde cuadrándose (poniéndose firme) y gritando, “Firme, mi capitán” y corriendo al frente de la compañía para dirigirse directamente al capitán.

Todo eso lo sabíamos porque parte de la instrucción que nos daba el cabo del pelotón consistía en enseñarnos toda esa idiosincrasia castrense, el cabo nos dedicó una mañana completa a que aprendiéramos cómo pedir un permiso:

“Soldados, cuando el capitán pregunte si alguien va a solicitar un permiso, ustedes se cuadran, salen corriendo al frente de la compañía, forman una hilera y ahí el capitán se dirigirá a cada uno de ustedes. Cuando les toque su turno ustedes se cuadran de nuevo y se presentan de la siguiente forma:”

Mi capitán, el soldado XXXXXYYYYYY, que solicita un permiso para ZZZZZZZZZ, se presenta!”

“Y ahí en ese momento, mis soldados, el capitán les podrá hacer más preguntas y conceder o negar el permiso”

A mi me sonaba muy chistosa esa frase. Sonaba muy cortada, para mi sería más natural decir algo así como “Mi capitán, me presento, soy el soldado XXXXX y solicito un permiso para ZZZZZZ”. Pero no, así son las cosas, tocaba hablar en tercera persona y además separar la frase de esa forma tan innatural. Pero bueno, qué se le iba a hacer, así era el Ejército, donde no se conocían precisamente por ser coherentes y lógicos: nos ordenaban hacer aseo y dejar todo pulidito pero no teníamos implementos decentes, ni siquiera una escoba o un trapeador que sirvieran para algo.

Minutos después el cabo nos gritó: “Vamos a ver si entendieron, vamos a hacer una prueba! Quién quiere salir?”. Nadie salió, obviamente, siguiendo una de las normas no escritas del ejército, pero no por no ser oficiales menos sabias: El soldado ni se niega NI SE REGALA.

Quiso mi hado que el cabo me mirara y dijera: “A ver soldado Tamayo, pase al frente y nos muestra como pediría un permiso, PERO MUÉVASE”. Y salgo yo, como no, con las dudas existenciales y gramaticales, sin que se me ocurriera nada digno de pedir permiso, con la incomodidad de hablar en tercera persona y más frente a la horda de tumaqueños que me tocaron como compañeros de curso…

“Permiso mi cabo, el soldado Tamayo… ” (aquí empezó la primera vacilación, no quería decir el soldado Tamayo QUE solicita porque me sonaba horrible, entonces la dudé y cambié el qué por un quien)

“Permiso mi cabo, el soldado Tamayo, quien solicita un permiso para…” (segunda vacilación, no se me ocurría nada que me llevara a pedir permiso de algo… entonces dije, bueno, si es porque mi mamá se enfermó o algo así si pediría un permiso…)

Lo cual me llevó a terminar la frase así:

Permiso mi cabo, el soldado Tamayo, quien solicita un permiso para visitar a su madre, se presenta

Me cuadré en posición de firmes y sonreí con la satisfacción del deber cumplido, esperando las felicitaciones del cabo. Pero lo siguiente que escuché fue la risa de los 42 tumaqueños-pastusos (redundancia, lo sé) del pelotón, a quienes les parecía chistosísimo el que yo fuera capaz de mentarle la madre al cabo en plena instrucción.

Tal como lo oyen. Por andar pensando en tercera persona, tampoco me di cuenta de lo que ustedes probablamente tampoco han notado; pero veámoslo más detenidamente

Permiso mi cabo, el soldado Tamayo, quien solicita un permiso PARA VISITAR A SU MADRE, se presenta

A los soldados les hizo mucha gracia, al cabo, por alguna razón, no. Por más que intenté explicarle porqué dije lo que dije, por mucho que traté de mostrarle que si uno empezaba hablando en tercera persona tenía que seguir así hasta el final, siguió sin hacerle nada de gracia.

Yo voltié mucho en mi año en el ejército, después como buen perroculo aprendí a evadirme y desprenderme de todas las responsabilidades, pero allí estaba todavía demasiado nuevo y pagué mi finesse gramatical con una voltiada de horas y horas y muchas otras de centinela y de aseo.

Tal como la Biblia dice: “las perlas no se deben echar a los cerdos”: en el ejército uno no debe discutir de gramática con los suboficiales.

Por otra parte, tuve mis primeros 15 minutos de gloria en el ejército, mi leyenda se extendió por otros pelotones: yo era el famoso soldado Tamayo, el que se atrevió a arriarle la madre al cabo y burlarse de él en frente de todo el mundo, el que le dijo que quería visitar A SU MADRE.

Yo nunca quise ganar esa inmerecida fama, y créanme que intenté explicarle a todos que gramaticalmente yo no había dicho nada incorrecto y que mi motivación no era burlarme de nadie sino decir las cosas bien. Pero nadie me entendió.

De allí en adelante, siempre que el cabo me decía que pidiera un permiso, decía:

Permiso mi cabo, el soldado Tamayo, que solicito un permiso para visitar mi mamá, se presenta

Así se me revolviera todo por dentro por el atropello al idioma.

Tiempo después aprendería las artes del perroculo y ya no sufriría por esos detalles: ni siquiera tendría que pedir permiso sino que me lo “tomaría por derecha”.

Evadido mi soldado!
– No mi teniente, estaba ayudándole a mi Coronel a imprimir en el computador…

(continuará)

written by Saudade \\ tags: , , ,

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