Aug 23

“El que maneja se estrella y el que toma se emborracha”

Eso decía un amigo en la U, cuando le contábamos al dia siguiente las bellezas que había hecho en la víspera. Nos miraba con sus ojos enrojecidos y su cara de si o pa que.

Yo le agrego a ese dicho la siguiente observación “… y el que hace ejercicio se lesiona!”, comprobada empíricamente en mi pobre cuerpecito y en el de muchos otros.

Recuerden la sección de noticias deportivas en un noticiero: la mitad de las notas son reportes de futbolistas lesionados o en proceso de recuperación, que Messi se lesionó una pierna, que Ronaldo se rompió los tendones del cuadríceps, que la Sharapova no pudo competir en el US Open por tener el hombro derecho malo y así ad infinutum.

Ahora piensen: si esos deportistas de alto nivel, que cuentan con médico deportólogo, masajes deportivos diarios, la mejor alimentación y técnicas de entrenamiento; si ellos se lesionan, qué puede esperar entonces un pobre mortal que trabaja a diario y hace ejercicio cuando puede? qué puede esperar ese pobre mortal que come a deshoras, que hace ejercicio sin haber calentado bien, que no cuida la movilidad, que esta sentado en una posición terrible durante horas frente al computador y luego quiere que su cuerpo se comporte como recién salido de fábrica?

Además de esas condiciones no ideales, hay que recordar que el cuerpo humano está lejos de ser esa máquina maravillosa y perfecta que todos creen, por el contrario, somos una colcha de remiendos fruto de la evolución. Por ejemplo: se estima que alrededor de un 60% de las personas mayores de 30 años tienen procesos degenerativos de la columna vertebral, incluyendo hernias discales (comprobado por resonancia magnética), aunque la mayoría son indoloras… por el momento.

En otras palabras, todos estamos jodidos a partir de cierta edad: juventud divino tesoro, ya te vas para no volver; y nuestra única consolación es saber que TODOS estamos en las mismas; y que a todos nos va a doler eventualmente algo. Eso es lo que yo le digo a quienes se burlan amablemente de mis dolores: “espere tantico que yo también pensaba q eso nunca le iba a dolera uno, hasta que me empezó a doler a mí”. A usted no le ha dolido nunca la espalda, mi querido oficinista? Espere y verá, algún dia le dolerá la espalda baja y se acordará de mi 🙂

(Llevo 250 palabras y todavía no he contado porqué no puedo hacer fondos… pero ténganme paciencia porque hace mucho no escribo y me estoy desahogando)

Nuestro cuerpo es como uno de los carros viejos que tanto le gustan a mi papá.

El siempre me decía: “ese carro está bueno!” pero al usarlo a más de 30 km/h empezaban a salir todos los resabios: vibración del chasis, la dirección tiene juego, los frenos toca suavecito, doble enclochada pa los cambios, chirrea en las curvas porque está mal alineado, se recalienta en una subida de más de 200 metros, etc.

Siempre que piense en su cuerpo, recuerde que nuestro cuerpo es como uno de esos carros viejos: si usted no hace nada, o si su esfuerzo fisico más grande es levantar la cerveza, muy probablemente no le dolerá nada musculo-articular (que sea una gorda fofa es otro cuento); pero apenas empece a hacer ejercicio le saldrán todos los gallos y le dolerán partes que no sabía siquiera que pudieran doler.

Pero no crean que toda esta diatriba es para desanimarlos de hacer ejercicio; al contrario, esos dolores causados por el ejercicio se curan… haciendo ejercicio. Tal como decía Homero de la cerveza: “la causa y la solución de todos los problemas de la vida”.

En fin, toda esta introducción es para contarles que a pesar de mis múltiples dolores y lesiones: sigo haciendo ejercicio!

Y es que he descubierto que los dolores son como una vieja cantaletuda, uno termina por acostumbrarse y a no parar tantas bolas. Uno tiene que vivir con sus dolores y hacerle por los laditos porque la alternativa (no hacer ejercicio y volverse un asco de ser humano) es mucho peor.

Una lista no exhaustiva de mis dolores:

  • Dolor en el cuello (probablemente causado por la postura)
  • Dolor en los hombros, principalmente el derecho: dos infiltraciones, ah cosas dolorosisimas.
  • Tendinitis en el biceps
  • Tendinitis en el supra-espinoso (quién dijo manguito rotador)
  • Dolor en la rodilla izquierda: causado por el besito que le dio a mi rodilla una roca escondida bajo el agua mientras nadaba plácidamente en san Cipriano (eso te recuerda algo Lapetra?)
  • Dolor de varicocele
  • Plantar fascitis en ambos pies pero principalmente en el derecho
  • Dolores varios en algunos dedos de las mano
  • Dolores intercostales
  • Dolor en los codos (parece que es causado por apoyarlos en el escritorio)
  • Dolor en la muñeca derecha (conato de tunel carpiano hace años pero bajo control)

Cada dolor daría para una historia interesante: momento de aparición, actividades que lo desencadenan, ejercicios y movivmientos que impide hacer, descripción masoquista del dolor, etc. Pero ese no es el punto de este post. Afortunadamente no me quejo tanto de mis dolores (otros dirían lo contrario) y afortunadamente son intermitentes, porque si vinieran todos al tiempo ni les cuento como sería de bella la vida.

(continuará…)

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Jan 09

Cuando yo ya no esté, no habrá más rosas, cipreses,
labios rojos
ni vino perfumado. No habrá más albas ni crepúsculos,
alegrías ni penas.
El universo no existirá,
pues su realidad depende de nuestro pensamiento.

Omar Khayyam

Convencido como estoy que el morir dejaremos de existir, no puedo menos que disfrutar cada instante de la vida, incluso los aburridos.

Preferiría vivir sin dolor, pero creo que después de los 30 años uno ya no tiene ni el cuerpo ni el alma ni el corazón nuevos para estrenar, han acumulado ya lesiones, golpes y lecciones; de modo que solo queda vivir con los resultados de nuestras acciones.

Como dice el Bagavad Gita: “Actuar sin pensar en el fruto de la acción: la única forma de escapar a la rueda infinita del saṃsāra” porque toda acción que hagamos traerá insospechadas consecuencias: el libre albedrío no es sino una ilusión, así que actuemos sin preocuparnos tanto por el resultado, que igual no depende de nosotros.

Como dice el epitafio:

Aquí yace el gran Sardanapalo, Rey de Asiria
quien construyó Tarso en un sólo dia.
Caminante: come, bebe y folla… el resto en la vida no vale la pena

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Aug 09

Me perdonarán los dos (antes eran tres) gatos que leen (leían?) pero ustedes conocen el primer teorema del blogger:

La cantidad de posts es inversamente proporcional a los cambios de vida que esté sufriendo el blogger

Y uno de sus lemas: “Entre más cosas pasan, menos se escribe”

El caso es que sólo puedo pensar en ciertas cosas:

  • The secret of Happiness is freedom, and the secret of freedom is courage -Tucidides
  • The secret of health for both mind and body is not to mourn for the past, nor to worry about the future, but to live the present moment wisely and earnestly -Buda
  • conquer your fear and I promise you you will conquer death -Alejandro
  • All good things must be paid for, either before or after -Alejandro
  • All good things come for those who wait -Nose

Sólo pienso en esas cosas, obsesivamente…

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Jul 28

Nadie puede regresar el tiempo.
Nadie puede volver atrás la vida.
La vida siempre continúa y no puede parar ni volver su curso.
No hay señales de la velocidad con que pasa, fluye en silencio.

Su vida no será más larga por el edicto de un rey, o menos de un dios
ni por la amabilidad de la gente.
Su transcurrir será tan rápido como el dia que comenzó.
Sin pausa, sin paradas, sin prisas.

Cuando termine de vivir, todo acabará.
Todo volverá al mismo estado que estaba
antes de su nacimiento.

Nadie lo recordará, así como nadie sabía nada
de usted antes de nacer.

No existe otra vida.
Todos lo deseamos.
Pero no existe.

Si no lo hace, nunca lo hará

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May 12

Mi obsesión por la muerte comenzó en algún momento indeterminado de mi infancia, muy poco después de aprender a leer. Pero no fue por algo que leí, sino por algo que vi: la explosión del Transbordador Espacial Challenger.

En mi casa había unos cuántos libros de divulgación general de astronomía, y por eso yo como buen niño estaba emocionado por esa gente que iba a viajar a las estrellas, incluso mis papás me regalaron una réplica de un transbordador con sus dos tanques a los lados. También era interesante la noticia de que una maestra iba a viajar como astronauta allí.

Cuando se supo la noticia de su explosión yo no comprendía obviamente qué había pasado, mi mente no podía lidiar con el hecho de que esas personas ya no existirían más, ya no pensarían, a no comerían, ya no hablarían. Si algunos niños aprenden sobre la muerte porque sus peces comienzan a flotar panza arriba en el acuario, yo vi la muerte por primera vez en la explosión del Challenger.

Luego la cosa se puso peor, porque un libro que leí hablaba sobre el cielo y sobre que pasaríamos toda la eternidad allí con Dios. Y yo pensaba, qué hace uno en toda la eternidad? Yo me imaginaba cosas como visitar cada planeta del universo, y en cada planeta vivir una vida, eso tomaría mucho tiempo, pero el tiempo precisamente era eterno, así que podría repetir eso miles de veces y la eternidad estaría hasta ahora comenzando. Allí sentía que la cabeza no me daba más y paraba de pensar y trataba de hacer cosas más acordes a mi edad. No podía comprender como la gente pensaba que iba a existir para siempre y eso no le ocasionaba molestias.

El siguiente golpe vino de leer literatura sobre los Testigos de Jehová, una de sus doctrinas indica que no existe el infierno, que Dios no es tan cruel como para castigar a alguien por toda la eternidad, sino que los pecadores al morir son aniquilados, es decir, simplemente dejan de existir. Si uno define la existencia como la capacidad de pensar (pienso luego existo), al dejar de existir se deja de pensar. Allí se me oprimía el pecho al imaginar a alguien que hasta un momento pensara en sus cosas y luego ya no más, ya no existe, ya no piensa, ya no tiene una segunda oportunidad, seguirá pasando la eternidad, tiempo sobre tiempo, y ya no existe. Yo no sé ustedes, pero sólo la idea de dejar de existir, de ya no ser, de apagarse y no volverse a prender, y que pasaría el resto del tiempo sin mí, me daba náuseas.

Y en ese momento comprendí mi ambivalencia nata, que se refleja en todo lo que hago en la vida, que siempre tengo dos opciones, dos ideas opuestas pero que no puedo vivir sin ninguna de ellas. Fue mi primera dicotomía, mi primer dilema: es terrible la idea de existir para siempre, tan terrible como la idea de un día dejar de existir.

Y nótese que no uso las palabras vivir o morir, porque si el morir es sólo pasar de un estado a otro, pero el alma sigue existiendo, entonces no es tan grave la cosa, es como trastearse de casa, como cambiarse de ropa. Si, si, ya sé que eso no es tan fácil como lo pinto, pero recuerden que tenía unos 5 años y a esa edad la muerte es algo tan lejano como el tener que pagar impuestos, es algo que sólo hacen las demás personas, no uno.

Continuará mañana

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